José Alexander Parra, paramédico en Venezuela: "Hagamos que la ayuda se prolongue en el tiempo"
En medio de la desolación por los terremotos que azotaron a Venezuela, la solidaridad es profunda. Un equipo de médicos, enfermeros y paramédicos prestan asistencia integral y también entregan medicinas e insumos.
Médicos, enfermeros y paramédicos asistieron a afectados de los terremotos en La Guaira, Venezuela.
En cuatro segundos, un abrazo transforma vidas. En cuatro segundos los técnicos de la Fórmula 1 cambian los neumáticos o se rompe un récord mundial si se tiene la destreza de armar un cubo Rubik, pero también, en tan solo cuatro segundos se desploma un edificio por un terremoto.
Se suponía que el 24 de junio en Venezuela sería un día de descanso. Muchos se fueron a la playa y otros se quedaron en casa para ver el partido de Brasil contra Escocia o simplemente pasar un día tranquilo en familia. Lo que nadie imaginó es que la dicha del feriado fuese interrumpida abruptamente. Algunos recibieron una alerta de terremoto en su celular y en pocos segundos tembló... Y tembló dos veces. Con una fuerza brutal, como si hubiesen liberado, según los expertos, 260 bombas atómicas.
Un día completo en La Guaira
El día amaneció lluvioso en los Altos Mirandinos. José Alexander Parra (paramédico) y un equipo de médicos, Bernardo Arias, Stephania Castillo, Yorman Ceballos, Laura Albornoz; paramédicos, Octavio Mejías, Jhonny Parra, Vanesa Oropeza y Álvaro Torres; enfermeros Eva Raffo y Erick Rincón; y Sofía Parra como recreadora, ya estaban listos a las cinco de la mañana. Les esperaba un día completo en La Guaira. Viajaron en dos ambulancias para prestar asistencia médica integral, realizar tratamientos de urgencia en casos críticos, entregar medicinas e insumos y también llevarle alegría a los niños.
Los recorridos incluyeron zonas afectadas en Catia La Mar y Caraballeda. Toda esta labor fue voluntaria. "Cuando bajamos a La Guaira, queremos alcanzar la mayor cantidad de pacientes. Desde el día de la tragedia hasta ahora —ya han pasado casi dos semanas— ha llegado bastante ayuda, pero tenemos que hacer que se prolongue en el tiempo. Hay cientos de personas que se quedaron sin vivienda, sin nada", dijo José Alexander Parra.
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Doble sismo y cifras oficiales
La Guaira fue una de las zonas más devastadas por el doblete sísmico, de 7.2 y 7.5. Miles de edificios colapsaron en apenas cuatro segundos de haber iniciado el primer sismo. Todo se tambaleó. Entre tanta desesperación, el rugido de la tierra parecía interminable.
Con el avance de los días, Venezuela ha recibido la ayuda de más de 4 mil rescatistas internacionales y más de 27 mil voluntarios, que trabajan incansablemente contrarreloj para sacar de los escombros a personas que aún siguen vivas, y que también prestan cualquier tipo de ayuda, desde llevar comida y medicinas hasta asistencia médica. La solidaridad es profunda. Según las cifras oficiales, hay 3.342 fallecidos, 16.740 lesionados, 6.462 rescatados, 17.345 personas sin vivienda y 86.794 familias atendidas.
Esperanza
Ese día, entre parada y parada para asistir a los habitantes de la zona, refugiados y familiares de los afectados, y entre distancia y distancia, los médicos, enfermeros y paramédicos comían un pan relleno de jamón y queso para aguantar la ardua jornada. En el primer lugar que visitaron, los despidieron con un cafecito recién hecho.
A medida que se adentraban en la zona cero, el calor era más intenso, pero las ganas de avanzar se mantenían intactas. José Alexander Parra motivaba a su equipo a cada segundo; el negrito Octavio, el "novedoso" del grupo, iba de allá para acá con su desgastado chaleco naranja y con una inagotable pasión; Jhonny y Sofía se desplegaban en cada paso con mucha energía, Vanesa arropaba con su dulce trato, Álvaro era imparable en su labor; y los doctores Stefanía, Laura, Yorman y Bernardo; y los enfermeros Eva y Erick, que atienden con tanto cariño y disposición; a todos, también les tocó poner el hombro y escuchar cada duro testimonio de ese desolador 24 de junio.
Zona Cero
Al llegar a la zona cero, el panorama era devastador. Torres y edificios caídos, amasijos de hierro y concreto por doquier, pero lo que no se ha perdido es la esperanza de encontrar más gente con vida.
Antes de retornar a los Altos Mirandinos, José Alexander Parra agradeció a todos con un discurso de 6 minutos. "Doy las gracias porque logramos llevar la ayuda. Parece que con la magnitud de todo lo que está pasando, la labor de 12 personas parece algo pequeño, pero dejamos huella en cada una de esas personas, en los niños; les doy las gracias por su tiempo. Nuestras manos tienen que ser útiles para el otro...".