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Imperdibles: claves para que tu gato no se vuelva agresivo

Un entendimiento eficaz entre el dueño y su gato, les permitirá vivir en armonía, sin momentos tensos. Descubre las claves para que tu gato tenga una vida tranquila, sin volverse agresivo.

Las mascotas son seres vivos que pueden presentar distintos cambios de ánimo y actitudes, de acuerdo a la situación que estén atravesando. Es normal cuestionarse qué le pasa a una mascota cuando se vuelve agresiva de un momento a otro, sin razón aparente. Los grados de agresividad pueden variar según la mascota y su entorno. En el caso de los gatos, expertos afirman que su cambio de actitud puede referir a que estén sintiendo dolor. 

Médicos veterinarios aseguran que los felinos suelen camuflar bien el dolor. Las infecciones que aparecen tras una pelea entre gatos son un motivo frecuente que genera cambios drásticos de comportamiento en estos animales. Por ejemplo, si tocas esta zona sin saberlo al acariciar o jugar con tu gato, ello puede provocar una respuesta bastante inesperada y lógicamente agresiva por parte de tu mascota.

Siempre que notes signos de agresividad en tu gato debes recurrir a un especialista veterinario para que le haga estudios completos de salud. Es muy probable que tu pequeño animalito se sienta incómodo e irritable por alguna razón relacionada a su cuerpo. Recuerda que siempre hay algún motivo que explica ese cambio de actitud, sólo debes averiguar cuál es. 

Señales de que tu gato está enojado

El sitio Purina afirma que, cuando un gato siente inquietud, casi siempre mueve el extremo de su cola, acentuando el movimiento hasta el punto de que su cuerpo empieza a tensionarse. Otra señal es que ponga las orejas hacia atrás o que las aplane contra su cabeza. Si sus ojos están muy abiertos y tienen las pupilas dilatadas, también debes preocuparte. 

Claves para evitar que tu gato se vuelva agresivo

  • No limites sus movimientos: si tu gato muestra alguna señal de que no está a gusto, no interfieras.
  • Busca un escudo protector: puedes utilizar una toalla o solicitar la ayuda de alguien que agarre a tu gato mientras le administras una medicina oral para que se calme.

  • Juegos seguros: No utilices nunca los dedos de las manos ni los pies para provocar un ataque del animal, incluso si juegas con gatitos bebés. De lo contrario, le estarás enseñando que tus dedos son objetos de presa.
  • Nunca golpees ni le grites a tu gato, aunque te haya mordido o arañado. Lo único que provocarás si lo haces es una reacción de miedo que podría agravar la situación.
  • Premia siempre el buen comportamiento e ignora el comportamiento que no desees que se repita.