Histórico: el CERN logró transportar antimateria en un camíon
El CERN consiguió trasladar en camión una nube de antiprotones y abrió una nueva etapa en el estudio de la antimateria, una de las áreas más complejas de la física moderna.
El CERN logró mover antimateria fuera de su entorno habitual sin que las partículas se aniquilaran durante el traslado.
ShutterstockLa antimateria dejó de ser, por unas horas, un fenómeno confinado por completo al interior de un laboratorio. En un avance que el propio CERN describió como un hito mundial, un equipo de científicos consiguió transportar en camión una nube de antiprotones, una de las formas más difíciles de conservar de la física moderna.
El ensayo se realizó este martes en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, en Ginebra, y marca un punto de inflexión en la investigación sobre antimateria. Hasta ahora, producirla, almacenarla y estudiarla fuera de condiciones extremadamente controladas era una meta lejana, debido a que estas partículas desaparecen al contacto con la materia común.
Te puede interesar
El PRO se mostró unido en Parque Norte y reafirmó su identidad propia
El experimento fue desarrollado por el grupo BASE, que utilizó un sistema especial llamado BASE-STEP. Allí lograron capturar 92 antiprotones y, después de aislarlos de la instalación experimental, cargaron el dispositivo en un camión para demostrar que el traslado es posible sin perder las partículas en el proceso.
La operación requirió una tecnología muy específica. El sistema pesa cerca de una tonelada y combina un imán superconductor con refrigeración criogénica a base de helio líquido. Esa estructura permite mantener los antiprotones a temperaturas cercanas al cero absoluto, una condición indispensable para evitar que se aniquilen.
El objetivo del CERN es que, en el futuro, estos antiprotones puedan ser llevados a otros laboratorios europeos, como los de Düsseldorf y Hannover, en Alemania. La idea es aprovechar entornos con menos interferencias magnéticas que las que existen en Ginebra, donde la actividad de desaceleradores y otros equipos limita la precisión de algunas mediciones.
Christian Smorra, responsable del proyecto BASE-STEP, explicó que llegar hasta Düsseldorf implicaría un viaje de unas ocho horas, durante las cuales el imán superconductor debería mantenerse por debajo de los 8,2 grados Kelvin, es decir, a unos -264,95 °C. Esa exigencia muestra la complejidad técnica de una operación que hasta hace poco parecía imposible.
Aun así, el traslado no resuelve todos los problemas. Uno de los desafíos centrales sigue siendo qué hacer al llegar al destino. Los investigadores todavía deben desarrollar métodos seguros para transferir los antiprotones desde el sistema de transporte hasta los espacios de experimentación sin que desaparezcan en el intento.
La antimateria está formada por partículas casi idénticas a las de la materia ordinaria, pero con carga eléctrica y momento magnético opuestos. Su estudio es una de las grandes apuestas del CERN, porque podría ayudar a responder una pregunta clave de la física: por qué el universo está hecho casi por completo de materia, si tras el Big Bang deberían haberse generado cantidades equivalentes de materia y antimateria.
Ese desequilibrio sigue siendo uno de los mayores enigmas de la ciencia. Por eso, aunque el traslado de una pequeña nube de antiprotones pueda parecer un paso técnico, en realidad abre una nueva etapa para investigar uno de los secretos más profundos del universo.
Qué es la antimateria
La antimateria es una forma de materia compuesta por partículas casi idénticas a las comunes, pero con propiedades opuestas, como la carga eléctrica. Eso quiere decir que, por ejemplo, así como existe el electrón, también existe su versión de antimateria. El gran problema es que cuando la materia y la antimateria se encuentran, se aniquilan entre sí y liberan energía, por eso resulta tan difícil producirla, conservarla y estudiarla.
Su importancia es enorme porque puede ayudar a responder una de las preguntas más grandes de la física: por qué el universo está formado casi por completo por materia si, en teoría, tras el Big Bang debieron haberse generado cantidades similares de ambas. Estudiar la antimateria también permite hacer mediciones de altísima precisión y poner a prueba las leyes fundamentales del universo.


