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Henry Thoreau: "En mi casa había 3 sillas: una para la soledad, una para la amistad y una para la compañía"

A través de su famosa metáfora de 'las tres sillas', la psicología explica la importancia de la introspección, las amistades y la vida en sociedad.

La frase para reflexionar el fin de semana.
La frase para reflexionar el fin de semana. Shutterstock

Henry David Thoreau es uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana. Pero sus otras profesiones (agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices) le ofrecieron experiencias únicas, enseñándole la importancia de vivir deliberadamente, aunque siempre respetando los valores propios.

La frase "En mi casa había 3 sillas: una para la soledad, una para la amistad y una para la compañía" se le atribuye al escritor norteamericano. Aunque no se encuentre evidencia de su autoría, lo cierto es que su forma de vivir estuvo relacionada con la frase.

Qué significa la frase

Estas palabras representan una profunda reflexión sobre la importancia de vivir con uno mismo a través de la introspección, rodeado de amigos para aprender de los demás, y la vida social para adquirir valores nuevos a partir de conversaciones con desconocidos.

La soledad permite la introspección y alienta la creatividad.

La soledad permite la introspección y alienta la creatividad.

La soledad es fundamental para el autoconocimiento y la creatividad. La psicología reveló la importancia de momentos de aburrimiento para encontrar soluciones creativas a problemas de gran tamaño o tomar decisiones importantes.

Las amistades son un factor que contribuye al bienestar a lo largo de la vida. Pero la compañía o la sociedad es clave para compartir con otros, obtener nuevas experiencias y adquirir valores nuevos.

La frase pone especial atención a los vínculos con otros. 

La frase pone especial atención a los vínculos con otros.

La frase remarca que tanto la soledad como el contacto con otros son fundamentales para vivir felices y encontrar el sentido de la vida. Para Henry lo peor que puede pasarte es reflexionar en tu lecho de muerte y sentir que no has vivido absolutamente nada.