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Hallazgo en Inglaterra: encontró un tesoro enterrado y creyó que le estaban haciendo una broma

El hallazgo ocurrió en una zona rural de Inglaterra, donde un detectorista desenterró monedas de oro y plata increíblemente antiguas.

El hallazgo en Surrey Hills sorprendió al detectorista, que al principio creyó que alguien le estaba jugando una broma.  

El hallazgo en Surrey Hills sorprendió al detectorista, que al principio creyó que alguien le estaba jugando una broma.

 

Un hallazgo en Inglaterra sorprendió incluso a quien lo realizó. Chris Cory-Wright, aficionado a la detección de metales, desenterró un tesoro de monedas antiguas de oro y plata, de unos 2.000 años de antigüedad, en un campo.

Según contó, al principio pensó que alguien le estaba jugando una broma. La primera pieza que sacó de la tierra le pareció un botón, aunque de inmediato empezó a sospechar que podía tratarse de algo mucho más importante. La sorpresa creció todavía más cuando, apenas unos minutos después, encontró otras tres monedas en el mismo lugar.

Descubrimiento de monedas antiguas en Inglaterra

Cory-Wright relató que no podía creer lo que estaba viendo. En las monedas de oro observó, de un lado, figuras de caballos acompañadas por estrellas, lunas y soles. Del otro, dijo que aparecía una imagen parecida al trigo, aunque aclaró que todavía no hay una certeza total sobre ese diseño.

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Las monedas de oro y plata aparecieron en un campo de Inglaterra y el hallazgo fue datado entre los años 20 y 60 antes de Cristo.

Las monedas de oro y plata aparecieron en un campo de Inglaterra y el hallazgo fue datado entre los años 20 y 60 antes de Cristo.

El hallazgo llamó la atención por la antigüedad de las piezas, fechadas aproximadamente entre los años 20 y 60 antes de Cristo. Eso ubica al tesoro en un período muy anterior a la consolidación del dominio romano en Britania y lo vuelve un descubrimiento de gran interés para quienes estudian el pasado de esa región.

Cory-Wright explicó además cómo elige los lugares en los que sale a buscar objetos antiguos. Dijo que suele guiarse por la sensación que le transmite un terreno y por el aspecto general del campo. También remarcó que si la tierra fue arada, las chances de encontrar piezas antiguas aumentan mucho.

De todos modos, dejó una advertencia para quienes quieran hacer este tipo de actividad. Señaló que siempre es necesario contar con el permiso del dueño del campo antes de usar un detector de metales, porque de lo contrario pueden aparecer problemas. Incluso comentó que a veces se acuerda con los propietarios repartir en partes iguales el valor de lo que llegue a aparecer.

Más allá del valor económico que pueda tener un descubrimiento así, el detectorista describió la sensación del momento con una sola palabra: optimismo. Cada vez que su aparato emite una señal, dijo, aparece la expectativa de que algo importante pueda estar escondido bajo tierra.

Por eso, este hallazgo no solo dejó al descubierto un pequeño tesoro de monedas antiguas. También mostró cómo una salida común por el campo puede terminar en un descubrimiento inesperado, capaz de conectar el presente con un pasado enterrado desde hace más de dos mil años.