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Hallazgo arqueológico en España: encontraron un misterioso objeto de más de 2.000 años

El hallazgo arqueológico apareció en un antiguo asentamiento de Albacete y corresponde a una escultura íbera casi de tamaño natural que perdió su rostro.

El hallazgo arqueológico corresponde a una cabeza de piedra caliza de más de 2.000 años que conserva un elaborado peinado con trenzas y tirabuzones.

El hallazgo arqueológico corresponde a una cabeza de piedra caliza de más de 2.000 años que conserva un elaborado peinado con trenzas y tirabuzones.

Proyecto Libisosa / Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha

Un hallazgo arqueológico realizado en España permitió recuperar una excepcional pieza de la cultura íbera con más de 2.000 años de antigüedad. Se trata de la cabeza de una escultura humana realizada en piedra caliza que apareció en el Parque Arqueológico de Libisosa, cerca de la localidad de Lezuza, en la provincia de Albacete.

La pieza conserva los laterales y buena parte de la zona posterior de la cabeza, aunque el rostro desapareció. A pesar de ello, los detalles que sobrevivieron llamaron especialmente la atención de los investigadores: el cabello fue representado mediante trenzas recogidas en la parte trasera y tirabuzones a ambos lados de las orejas.

El hallazgo arqueológico que podría representar a un joven íbero

El peinado puede ofrecer algunas pistas sobre quién fue representado. Los especialistas consideran que este tipo de detalles estaban relacionados con la edad, el sexo y la posición social, y creen que la cabeza probablemente pertenecía a la representación de un hombre joven. Sin embargo, la ausencia del rostro impide asegurarlo por completo.

Los investigadores consideran que la escultura podría haber formado parte de un antiguo monumento funerario ibérico.

Los investigadores consideran que la escultura podría haber formado parte de un antiguo monumento funerario ibérico.

Los arqueólogos sitúan la escultura entre los siglos V y IV antes de Cristo. La cabeza habría formado parte de una figura de pie o de un jinete y posiblemente integró un monumento funerario relacionado con una antigua necrópolis de los oretanos, uno de los pueblos íberos que habitó esta región de la península ibérica.

Pero el objeto tuvo una historia inesperada varios siglos después de ser creado. Con la llegada de Roma, la escultura perdió su función original y parte de ella terminó convertida en material de construcción. La cabeza fue reutilizada para levantar el muro de un gran granero situado junto al foro de la colonia romana de Libisosa durante la época del emperador Augusto.

Por qué el hallazgo arqueológico es importante para los investigadores

El descubrimiento refuerza la idea de que en la zona existió una producción artística íbera de gran calidad vinculada a grupos de alto rango. Otros fragmentos arquitectónicos y escultóricos encontrados anteriormente también habían llevado a los investigadores a sospechar que cerca del asentamiento romano podría encontrarse una antigua necrópolis.

Aunque la pieza fue recuperada durante las excavaciones de 2025, el equipo pasó el último año estudiándola junto con especialistas de distintas universidades españolas. Entre los análisis realizados se encuentran estudios sobre la composición de la piedra y la búsqueda de posibles restos de pigmentos que permitan conocer cómo lucía originalmente.

Libisosa todavía puede guardar muchos secretos. El yacimiento ocupa unas 30 hectáreas y hasta ahora solamente se excavó alrededor del 10% de su superficie. Allí convivieron distintas etapas históricas, desde el asentamiento íbero hasta la posterior colonia romana, lo que convierte al lugar en uno de los puntos arqueológicos más importantes de esta región de España.