Groenlandia: cuánta gente vive en la mayor isla del mundo y cuáles son sus mayores recursos
Con apenas 57.000 habitantes y una superficie en gran parte cubierta por hielo, Groenlandia combina baja población con una ubicación estratégica y enormes recursos naturales que explican el interés geopolítico que despierta hoy.
El interés estratégico de Estados Unidos volvió a poner a Groenlandia en el centro del debate internacional.
ShutterstockEn las últimas semanas, Donald Trump volvió a colocar a Groenlandia en el centro del tablero geopolítico. El interés del presidente de Estados Unidos por la isla se explica por su valor estratégico en el Ártico, una región que, a medida que avanza el deshielo, comienza a perfilarse como una ruta marítima cada vez más relevante para el comercio y la seguridad global. Incluso anticipó que el tema será abordado en la próxima reunión internacional en Davos, pese a la incomodidad que genera en Europa.
Groenlandia es una isla ubicada en América del Norte y su estatus político es el de nación constituyente del Reino de Dinamarca. Aunque tiene la menor densidad de población del planeta, su posición entre América del Norte y el Ártico la convierte en un punto clave para los sistemas de alerta temprana ante eventuales ataques con misiles y para la vigilancia del tráfico marítimo en una región cada vez más transitada.
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Una isla enorme, con muy pocos habitantes
Groenlandia es la isla más grande del mundo y su capital es Nuuk, que también es la ciudad más poblada. En todo el territorio viven alrededor de 57.000 personas, concentradas principalmente en la costa sudoeste. Cerca del 80 % de su superficie —unos 2.106.000 km²— está cubierta de hielo, lo que la convierte en la segunda mayor reserva de hielo del planeta, solo por detrás de la Antártida.
El idioma mayoritario es el groenlandés, hablado por unas 50.000 personas. El danés es utilizado por una minoría de origen europeo y en ámbitos administrativos. Desde el 21 de junio de 2009, el groenlandés es la única lengua oficial, tras la entrada en vigor de un nuevo estatuto aprobado por referéndum.
Un territorio con peso histórico y geopolítico
Los primeros habitantes de Groenlandia fueron pueblos americanos. En el año 986 comenzó la colonización nórdica y, en 1261, los groenlandeses aceptaron la soberanía noruega. Esa ocupación declinó hacia comienzos del siglo XV, posiblemente como consecuencia de la Pequeña Edad del Hielo.
A principios del siglo XVIII, el misionero Hans Egede restableció el contacto europeo con la isla. En 1814, tras la disolución del reino de Dinamarca y Noruega, Groenlandia pasó a depender de Dinamarca. Desde la Constitución danesa de 1953, forma parte del Reino de Dinamarca bajo una relación conocida como Rigsfællesskabet, o Mancomunidad de la Corona.
La presencia militar y el interés de Estados Unidos
Trump ha insistido en que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, y llegó a afirmar, sin presentar pruebas, que la región está “llena de barcos rusos y chinos”. Actualmente, Estados Unidos mantiene de forma permanente a más de 100 militares en la base de Pituffik, en el extremo noroeste de la isla, una instalación activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos vigentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar la cantidad de tropas que considere necesaria en territorio groenlandés, un punto que refuerza el peso estratégico de la isla en el escenario ártico.
Además de su ubicación, Groenlandia despierta interés por sus recursos naturales. En la provincia meridional de Gardar se encuentran tres de los mayores depósitos de tierras raras, fundamentales para la fabricación de imanes permanentes utilizados en vehículos eléctricos y turbinas eólicas. También se ha informado la presencia de grafito, esencial para baterías y para la industria del acero.
La Autoridad de Recursos Minerales señala que existen depósitos de cobre aún poco explorados, especialmente en el noreste y centro-este del territorio. A esto se suman reservas de níquel, zinc, oro, diamantes, hierro, titanio-vanadio, tungsteno y uranio, lo que convierte a la isla en una pieza atractiva en la transición energética global.
Qué dijo el primer ministro de Groenlandia
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, fue categórico al referirse a los dichos de Trump. En una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca, aseguró que su pueblo elegiría seguir vinculado a Dinamarca antes que pasar a manos de Estados Unidos, si esa decisión debiera tomarse “aquí y ahora”.
Se trata de la declaración más contundente de un representante del territorio semiautónomo desde que Trump retomó públicamente su idea de hacerse con Groenlandia, dejando en claro que, más allá de su valor estratégico, el futuro de la isla está ligado a la voluntad de su propia población.



