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Fue viral: la mujer que fingió ser hombre por 37 años para proteger a su hija

Medios internacionales han compartido su historia y algunas productoras han mostrado interés en llevar su vida al cine.

La historia de Muthu Master capturó la atención de miles de personas tras hacerse viral. Su vida encierra un relato de sacrificio, y amor inquebrantable. Durante 37 años, esta mujer de la India adoptó una identidad masculina para proteger a su hija y asegurarle un futuro más pleno.

Todo comenzó cuando Petchiammal, su nombre real, perdió a su esposo apenas 15 días después de la boda. Embarazada y sin apoyo, enfrentó una realidad difícil. Criar sola a una niña en una sociedad donde las mujeres son vulnerables a múltiples peligros la llevó a tomar una decisión radical. Se cortó el cabello, vistió ropa de hombre y asumió una nueva identidad bajo el nombre de Muthu.

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El cambio le permitió acceder a trabajos mejor remunerados, y también la resguardó de situaciones de acoso. Primero consiguió empleo en una fábrica de carbón, pero tras un incidente que puso en riesgo su seguridad, debido a un acoso sexual, decidió alejarse de ese ambiente. Su nuevo aspecto le permitió trabajar como chef y más tarde como maestro.

El desafío de mantener su identidad en secreto fue enorme. Ni siquiera su hija supo la verdad hasta cumplir siete años. A lo largo de los años, Muthu enfrentó momentos difíciles, pero siempre priorizó el bienestar de la menor. Mudanzas constantes la ayudaron a reforzar su nueva identidad y evitar que alguien descubriera la verdad.

En su comunidad, su imagen como hombre cobró fuerza porque fumaba bidi, un cigarro tradicional en la India. Su comportamiento y actitud hicieron que nadie cuestionara su identidad. Varias mujeres llegaron a sentir atracción por ella, lo que la llevó a inventar la historia de una novia esperándola en su pueblo natal para evitar sospechas.

Con el tiempo, su salud comenzó a deteriorarse y decidió contar su historia. El motivo que la llevó a revelar la verdad fue la dificultad para acceder a una pensión de vejez. Al haber vivido como hombre, no podía solicitar beneficios como mujer, y las leyes en su país le exigen esperar tres años más para hacerlo bajo su verdadera identidad.