Evita consumir estos alimentos antes de dormir y despídete del insomnio
Al menos el 50 % de la población mundial sufre o sufrió, en algún momento de su vida, insomnio. Los problemas constantes para conciliar el sueño pueden provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Además, el insomnio afecta a la concentración y el estado de ánimo.
Te puede interesar
La película de Netflix que te pone nervioso desde el inicio
Las causas del insomnio pueden ser varias, como el estrés, las preocupaciones incesantes, el consumo de sustancias que afectan al sistema nervioso, entre otras. Pero, ¿te has preguntado si existe una relación entre el insomnio y la alimentación?
La respuesta a la pregunta anterior es efectivamente sí. Existe un estudio que muestra cuál es la relación del insomnio con la alimentación. Marie-Pierre Saint-Onge es la autora principal de dicha investigación y es también una profesora asociada de medicina nutricional en el Departamento de Medicina y el Instituto de Nutrición Humana del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York.
“Las alteraciones en los patrones de alimentación y la alimentación por estrés podrían estar contribuyendo a la falta de sueño, al igual que un deterioro en los hábitos de vida y un aumento en la comida reconfortante“, asegura la experta en el estudio publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine.
Qué alimentos hay que evitar consumir antes de dormir
El estudio que fue publicado en el 2016, demostró que comer mayores cantidades de fibra predijo más tiempo en la etapa de sueño profundo y de ondas lentas. Por el contrario, un mayor porcentaje de energía de las grasas saturadas, que se encuentran en la manteca, los dulces, pasteles, galletas y las carnes procesadas, fue de la mano con un sueño de ondas menos lentas, lo que indica un sueño menos reparador.
La investigadora Saint-Onge advierte que un solo día de mayor consumo de grasas y menos fibra puede influir en los parámetros del sueño. El estudio también reveló que los participantes se dormían más rápido después de comer comidas fijas proporcionadas por un nutricionista, que eran más bajas en grasas saturadas y más altas en proteínas.
Por otro lado, los que consumían más azúcar tardaban más en conciliar el sueño y tenían más probabilidades de despertarse durante la noche. Esto comentó el psicólogo clínico Michael Breus al respecto: “Comer alimentos azucarados reduce la efectividad de las hormonas reguladoras del metabolismo y supresoras del hambre. El apetito distorsionado por el consumo excesivo de azúcar lleva a comer tarde en la noche, lo que interrumpirá su sueño”.



