Escapada ideal a un pueblo de cuento en el sur de Chile
Un pueblo mágico en la Patagonia chilena donde no hay calles, solo pasarelas de madera entre fiordos, bosques y el río más caudaloso de Chile.
Caleta Tortel, ideal para una escapada al sur de Chile.
istockphotoSi estás pensando en una escapada, aquí te recomendamos un pueblo que parece sacado de un cuento: Caleta Tortel. Es un pueblo pequeño y singular en la Región de Aysén, en el sur de Chile, conocido por su belleza natural y su forma de vida particular.
Fue oficialmente fundado el 25 de mayo de 1955, aunque antes ya había pequeñas casas de colonos en la zona. Su origen está ligado a la explotación de madera de ciprés de las Guaitecas, un árbol nativo muy resistente al clima húmedo de la Patagonia austral.
Lo que más llama la atención de Caleta Tortel es que no tiene calles pavimentadas como otros pueblos. En su lugar, hay más de seis kilómetros de pasarelas de madera elevadas que conectan las casas, los muelles y los distintos sectores del pueblo. Estas pasarelas están hechas principalmente del ciprés local y ayudan a circular sin dañar la vegetación ni saturar el suelo húmedo.
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El pueblo está situado junto a la desembocadura del río Baker, el río más caudaloso de Chile, y rodeado de un paisaje de fiordos, canales, islas, bosques y montañas abruptas. Esta geografía agreste y la vegetación nativa le dan un carácter único y muy atractivo para quienes visitan la zona.
Un pueblo de cuento en el sur de Chile
En 2001, Caleta Tortel fue declarada Zona Típica y Pintoresca por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile. Esto significa que su diseño, sus pasarelas, las casas y la vegetación del entorno son parte de un patrimonio que se protege y se valora por su singularidad.
Durante mucho tiempo, el acceso al pueblo solo era posible por agua. No fue hasta 2003 que se conectó por tierra con la Carretera Austral, una ruta escénica que recorre gran parte de la Patagonia chilena. Esto permitió que más visitantes llegaran y abrió nuevas oportunidades para el turismo en la zona.
La vida es tranquila y su población es pequeña, con pocas comunidades dispersas a lo largo de la costa. Hay servicios básicos como una escuela, tiendas y atención de salud, aunque no siempre con la misma oferta que en ciudades más grandes.