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Encontraron en España las minas de oro del Imperio romano que estuvieron escondidas durante 1.700 años

Descubren en España las minas de oro del Imperio romano, ocultas durante 1.700 años y explotadas con ingeniería hidráulica en los Pirineos.

El hallazgo en los Pirineos orientales permitió confirmar que los romanos explotaron oro en una zona de montaña mediante un sistema hidráulico hoy casi borrado del paisaje.

El hallazgo en los Pirineos orientales permitió confirmar que los romanos explotaron oro en una zona de montaña mediante un sistema hidráulico hoy casi borrado del paisaje.

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Investigadores hicieron en el norte de España un hallazgo que ayuda a entender mejor cómo el Imperio romano explotó recursos en zonas de montaña. En Les Guilleteres d’All, un equipo confirmó la existencia de antiguas minas de oro romanas que habían permanecido ocultas durante unos 1.700 años en el paisaje de los Pirineos orientales, conectadas con la importancia de la minería en la región.

El lugar ya llamaba la atención por sus formas extrañas. En la zona había zanjas, cortes y barrancos que no seguían la pendiente natural del terreno. Para los arqueólogos, esas marcas eran señales de una intervención humana a gran escala vinculada con minería hidráulica, una técnica que los romanos usaban para remover sedimentos y extraer pequeñas partículas de oro.

La clave para confirmar el origen del sitio apareció en un reservorio de agua enterrado dentro del sistema minero. Allí, los investigadores encontraron sedimentos acumulados después de que la estructura dejara de usarse, algo que permitió fechar el abandono del lugar.

Para eso aplicaron un método que mide cuándo ciertos granos minerales estuvieron expuestos por última vez a la luz solar antes de quedar enterrados. Los resultados, junto con el contexto arqueológico e histórico, indican que el sistema minero probablemente dejó de funcionar entre fines del siglo II y comienzos del III después de Cristo.

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Los investigadores fecharon en España el abandono del sistema minero entre fines del siglo II y comienzos del III después de Cristo gracias al estudio de sedimentos enterrados en un reservorio de agua.

Los investigadores fecharon en España el abandono del sistema minero entre fines del siglo II y comienzos del III después de Cristo gracias al estudio de sedimentos enterrados en un reservorio de agua.

El hallazgo gana todavía más valor por su ubicación. Las minas están cerca de Iulia Libica, la actual Llívia, la única ciudad romana documentada en los Pirineos. Los investigadores creen que ese centro urbano pudo haber tenido un papel importante en el control de los recursos de la región.

De esta manera, el nuevo estudio sugiere que los romanos no solo conocían el oro de los Pirineos, sino que construyeron y administraron un sistema hidráulico para explotarlo. Es decir, organizaron infraestructura, trabajo y manejo del agua para sacar riqueza de la montaña.

Por eso, este hallazgo no solo confirma la existencia de minas de oro romanas en los Pirineos orientales. También muestra cómo una zona de montaña quedó integrada a la economía del Imperio romano hasta que ese sistema dejó de sostenerse y quedó enterrado durante siglos.