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El truco casero para eliminar las manchas de la pared sin arruinar la pintura

Eliminar las manchas de la pared sin dañar la pintura es posible con trucos caseros efectivos. Conoce los métodos según el tipo de suciedad.


Cuando habitamos un hogar, las marcas en las paredes se vuelven algo inevitable. En la cocina es habitual renegar con las salpicaduras de grasa, mientras que en el comedor y los pasillos suelen aparecer rayones de zapatos, roces de muebles o huellas de dedos. Por suerte, existen varios trucos caseros muy efectivos para dejarlas como nuevas sin dañar la pintura ni gastar de más.

El método de limpieza según el tipo de mancha

Para lograr un buen resultado y no desgastar la superficie, es fundamental identificar a qué tipo de suciedad nos enfrentamos antes de ponernos a limpiar:

  • Marcas de roce o zapatos: para estos rayones superficiales, lo ideal es pasar una esponja limpia penas humedecida con agua o una goma de borrar blanca escolar, frotando despacio sobre la marca.

  • Manchas de grasa o dedos: este tipo de suciedad requiere preparar una mezcla de agua tibia, un chorrito de detergente para platos y una cucharada de bicarbonato de sodio. Se aplica con una esponja suave haciendo movimientos circulares hasta que la marca desaparezca.

  • Lápiz o crayón: basta con colocar una pequeña cantidad de pasta de dientes blanca (que no sea en gel) sobre la zona, frotar suavemente con un cepillo de dientes en desuso y retirar los restos con un paño húmedo.

Con ingredientes simples podés eliminar las manchas de la pared sin arruinar la pintura. Foto: Shutterstock

Paso a paso para limpiar la pared de forma segura

Una vez identificados la mancha y el método a usar, conviene preparar la superficie para no empeorar el cuadro:

  • Retirar el polvo: pasar un cepillo suave o un paño seco para eliminar la tierra acumulada y evitar formar barro al mojar.

  • Hacer una prueba: aplicar el producto en un rincón poco visible para asegurarse de que la pintura no pierda el tono ni se salpique.

  • Limpiar sin empapar: pasar el paño o la esponja bien escurridos para no saturar la pared de humedad.

  • Secar bien: finalizar pasando un paño seco para retirar cualquier exceso de agua y lograr un acabado parejo.