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El truco con café que casi nadie conoce y puede cambiar tu jardín para siempre

No tires los restos de café, mejor haz este truco con agua para potenciar el crecimiento de tu jardín.

El truco del café. 

El truco del café. 

El café no solo es la infusión preferida del 78% de los argentinos: también puede convertirse en un aliado inesperado para el jardín. Sus residuos contienen nutrientes clave que ayudan al crecimiento de las plantas, aunque su uso requiere ciertos cuidados para evitar efectos contraproducentes.

Cada vez más personas reutilizan los restos de café como fertilizante natural. Esto se debe a que aportan nitrógeno, potasio y fósforo, tres elementos esenciales para el desarrollo vegetal. Sin embargo, su aplicación no es tan simple como parece.

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El café es clave para el jardín.

El café es clave para el jardín.

Un estudio de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos demostró que los residuos de café pueden mejorar la fertilidad del suelo y estimular el crecimiento de las plantas. Aun así, los investigadores advierten que el exceso puede alterar el equilibrio del sustrato y perjudicar su desarrollo.

Cómo usar el café correctamente en el jardín

Para aprovechar sus beneficios, lo más recomendable es diluir el café en agua antes de aplicarlo. De esta forma, se facilita la absorción de nutrientes y se promueve el crecimiento de hojas, el fortalecimiento de las raíces y la floración.

Además, los restos de café aportan micronutrientes como magnesio y cobre, fundamentales para el desarrollo general de la planta.

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No mezclar café con leche, edulcorante o azúcar. 

No mezclar café con leche, edulcorante o azúcar.

¿Qué aporta el café al suelo?

Más allá de los nutrientes, el café funciona como materia orgánica. Al incorporarse al suelo:

  • mejora la retención de humedad
  • favorece la aireación
  • estimula la actividad microbiana

Cabe destacar que no todas las especies reaccionan igual. El café tiene un pH ligeramente ácido, por lo que resulta ideal para plantas como: azaleas, hortensias, rododendros, helechos, camelias, lirios y rosas.

En el caso de cultivos como zanahorias o rábanos, su uso puede mejorar la estructura del suelo y el drenaje, aunque no actúa directamente como fertilizante principal.