El thriller que protagoniza Julia Roberts y que está en Netflix
“Dejar el mundo atrás”, dirigida por Sam Esmail, está en Netflix como un thriller que busca ahondar en las preocupaciones de hoy día. Con un reparto de renombre , como Julia Roberts y Ethan Hawke, y una estética cuidada al detalle, la historia se adentra en un universo distópico cargado de tensiones políticas, tecnológicas y ambientales.
El relato se centra en una familia que busca desconectarse del mundo durante unas vacaciones, pero pronto enfrenta una situación inesperada. Una serie de eventos misteriosos y la aparición de dos personajes enigmáticos los obliga a cuestionar todo lo que creían saber sobre seguridad y confianza.
La premisa de la historia que protagoniza Julia Roberts plantea un escenario de incertidumbre que refleja los temores actuales: la fragilidad de la tecnología, la desconfianza entre individuos y el impacto del entorno global en la vida cotidiana. Sin embargo, el desarrollo narrativo toma caminos que no siempre logran sostener el interés inicial.
Sam Esmail, conocido por su trabajo en “Mr. Robot” y “Homecoming”, imprime su sello personal en cada escena. La frialdad geométrica y el enfoque casi quirúrgico en los detalles visuales construyen un ambiente de opresión y aislamiento. La influencia de los thrillers políticos de los años setenta es evidente, pero esta vez la atmósfera no basta para sostener la tensión. Mientras que en sus proyectos anteriores el misterio y la paranoia se sentían como un eco de las emociones humanas, aquí parecen convertirse en un recurso demasiado evidente.
Uno de los puntos más discutidos de la película es la forma en que aborda sus temas principales. Las conversaciones entre los personajes buscan poner en el centro asuntos relevantes, pero la ejecución a veces resulta forzada. Momentos que podrían ser profundos no resultan naturales. Julia Roberts y Mahershala Ali entregan actuaciones que intentan rescatar la credibilidad de estas escenas, pero el guion no siempre les permite brillar como deberían.
Por otro lado, la película plantea una reflexión sobre cómo los eventos globales afectan las relaciones humanas. La dependencia de la tecnología, el temor a lo desconocido y la crisis ambiental son elementos que Esmail pone en primer plano. Sin embargo, el mensaje se ve diluido.