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El secreto mejor guardado a 350 km de Buenos Aires: playas largas, calma y naturaleza intacta

Entre playas, médanos, brisa salada y un ritmo sin apuro, Nueva Atlantis propone una escapada distinta en la Costa Atlántica, lejos del circuito más concurrido.

Nueva Atlantis posee playas ideales para buscar tranquilidad y salir de la rutina.

Nueva Atlantis posee playas ideales para buscar tranquilidad y salir de la rutina.

Plataforma 10

Nueva Atlantis aparece como una alternativa rara en plena temporada: un balneario chico, playas serenas y con estética de pueblo costero. Está a unos 350 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y se deja querer por su simpleza.

No hay grandes avenidas ni un paisaje invadido por carteles; manda la arena, el cielo abierto y esa sensación de estar en un lugar donde nadie compite por un metro de sombra.

Playas extensas y una calma difícil de encontrar

El mayor atractivo está frente al mar. La costa se despliega en tramos largos, con arena clara y suave, ideal para caminar sin interrupciones. Al no tener el nivel de ocupación de otras localidades vecinas, el espacio se siente propio: se puede bajar temprano, instalarse sin apuro y pasar horas escuchando el oleaje. Cuando cae el sol, los paseos por la orilla se vuelven un ritual: menos gente, más silencio y un horizonte amplio, de esos que ayudan a ordenar la cabeza.

Nueva Atlantis

El paisaje mantiene un perfil cuidado, con sectores donde la geografía parece no haber sido empujada por el crecimiento urbano. Eso se nota en el aire, en los médanos y en la presencia de fauna típica del ambiente costero. Quienes buscan un descanso real suelen valorar este punto: el lugar no exige planes constantes. Al contrario, invita a bajar el ritmo, a mirar más y a hacer menos, con la tranquilidad de un pueblo que todavía respira a su manera.

Sabores de mar y actividades para moverse sin estrés

La gastronomía acompaña ese espíritu: cartas centradas en productos del océano, porciones generosas y mesas sin prisa. En los restaurantes más cálidos se repiten los clásicos: arroces marineros, preparaciones con mariscos y opciones a la parrilla que priorizan lo fresco. Para quienes necesitan alternar descanso con movimiento, hay propuestas de bajo impacto y buenas vistas: salidas en kayak, sesiones de paddle surf y pesca deportiva para aprovechar el mar sin convertir el día en una maratón.

La zona también permite sumar un paseo con valor histórico y postal: el Faro Querandí, un punto emblemático cercano que ofrece una perspectiva distinta de la costa. El trayecto, por sí mismo, ya funciona como experiencia: cambia el escenario, aparece la inmensidad del Atlántico y se entiende por qué muchos lo incluyen en la agenda aunque viajen pocos días.

En hospedaje, el abanico es más amplio de lo que su tamaño sugiere. Hay opciones pequeñas con estilo —tipo boutique— y también cabañas integradas al entorno, incluso en áreas de arbolado, ideales para quienes priorizan privacidad. Además, el acceso resulta práctico para quienes no van en auto: la terminal de Mar de Ajó funciona como puerta de entrada y simplifica la logística, conectando este destino tranquilo con rutas y servicios del resto del país.

Nueva Atlantis se consolida, así, como un plan para viajeros que buscan una costa menos intervenida y con identidad propia. No promete shows gigantes ni vida nocturna a pleno: su diferencial es otro. Ofrece descanso, paisaje, comida simple bien hecha y un mar que se puede disfrutar sin empujones. Para muchos, eso hoy vale más que cualquier atracción ruidosa.