El rincón de la costa donde el sol nace y se va en el mar, sin moverte de la playa
En Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires, la orientación de la costa permite ver el amanecer y la puesta del sol sobre el mar.
Monte Hermoso es uno de los destinos de la Costa Atlántica con las playas más extensas y el mar más templado.
Hay destinos que seducen por sus clásicos: arena, mar y reposera. Y hay otros que suman un guiño raro, casi de postal repetida en un mismo día. Monte Hermoso juega en esa segunda liga. En este balneario del sur bonaerense, el paisaje ofrece una escena poco frecuente en la costa argentina.
Desde un mismo punto de playa se puede mirar cómo el sol asoma sobre el agua y, horas después, cómo vuelve a bajar en el horizonte marino. Esa condición, combinada con temperaturas del mar más amables, empuja a la localidad a ganar protagonismo temporada tras temporada.
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Una costa orientada distinto y un show natural dos veces al día
La explicación está en el mapa. A diferencia de otros tramos del Atlántico, aquí la línea costera se traza con un eje este–oeste. Ese “giro” cambia el juego para quien madruga o se queda hasta última hora: el amanecer y el atardecer se recortan sobre el mar, sin necesidad de moverse a otro mirador.
El efecto sorprende a turistas primerizos y, para muchos habitués, se convierte en ritual: mate temprano mirando el primer rayo y caminata vespertina cuando el cielo empieza a encenderse. A eso se le suma otro detalle que suele mencionarse en charlas de playa: el agua ronda unos cinco grados por encima del promedio de la costa bonaerense, un diferencial que se siente cuando el viento baja.
Playas extensas, médanos y una ciudad que crece con el turismo
Monte Hermoso ofrece más de 30 kilómetros de playa y un entorno donde los médanos son parte del paisaje. El crecimiento urbano de los últimos años la ubicó entre los balnearios fuertes del país, con más servicios, más oferta de alojamiento y una agenda que dejó de ser solo “sol y mar”.
Está a unos 105 kilómetros de Bahía Blanca y a cerca de 630 del Obelisco porteño, una distancia que la convirtió históricamente en la escapada preferida de los bahienses y de localidades cercanas. Con el tiempo, el lugar empezó a romper ese “turismo de cercanía”: el boca a boca, la promoción y la búsqueda de destinos más tranquilos sumaron visitantes desde otras regiones, incluso desde zonas de montaña, la llanura pampeana y provincias del norte.
Año Nuevo con fuegos, DJ y cifras que sorprenden
Un hito que se volvió sello local es el festejo del 1° de enero. Cada inicio de año, el municipio organiza un espectáculo de fuegos artificiales que comienza a las 00.45 y se extiende durante 12 minutos, pensado para que la gente pueda brindar y luego bajar a la arena. La propuesta se completa con música en vivo: un DJ transforma la playa en una pista al aire libre, con el mar como telón de fondo.
Franco Gentilli, secretario de Turismo de Monte Hermoso, comparó el formato con celebraciones de gran escala como las de Río de Janeiro y señaló que, en la última edición, el movimiento rondó las 150.000 personas, un impacto enorme para una ciudad que tiene cerca de 9.600 habitantes permanentes. Según los datos que difundió, entre el 31 de diciembre y el domingo 4 de enero la ocupación llegó al 95%; y la dinámica de la temporada suele mantener números altos los fines de semana, con un descenso a alrededor del 80% en días hábiles.
Gentilli también remarcó un cambio de perfil: ya no se trata solo del público de Bahía Blanca. Habló de un destino más “federal”, con turistas que llegan desde el sur de Córdoba, San Luis y provincias patagónicas como Neuquén y Río Negro. La fórmula, dicen en la ciudad, combina calma, propuesta familiar, sensación de orden y seguridad, más un escenario natural que hace honor a su nombre: médanos, playa abierta y un cielo que se roba el protagonismo dos veces por día.


