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El remedio casero que gana terreno en invierno por ayudar a las defensas y al intestino

Cómo cuidar el intestino para sentir menos agotamiento y más defensas. El hábito diario que ayuda al cuerpo a enfrentar mejor el invierno.


El frío golpea fuerte al cuerpo. En invierno aparecen los resfríos, la congestión, el cansancio y también los problemas digestivos. Ingredientes simples como manzana, canela, jengibre y miel ayudan a cuidar el intestino y acompañan las defensas durante los días más fríos.

El intestino también influye en las defensas

Gran parte del sistema inmune se relaciona con el intestino. Cuando la digestión funciona mal, el cuerpo también siente el impacto. Por eso, muchos especialistas recomiendan alimentos con fibra, frutas cocidas y bebidas calientes que ayuden a aliviar inflamación y mejorar la digestión durante el invierno.

Una de las recetas más usadas consiste en hervir una manzana cortada en trozos junto con una rama de canela y unas láminas de jengibre fresco. Algunas personas también agregan dos clavos de olor. La preparación se deja hervir unos minutos hasta que la fruta quede blanda y el agua tome color. Luego se bebe caliente, sobre todo por la noche.

Esta compota de manzana es perfecta para el verano

Dormir bien también ayuda a mantener las defensas activas. El descanso ayuda a combatir virus y bacterias. En invierno, muchas personas alteran horarios y pasan más tiempo frente a pantallas hasta tarde. Eso afecta el sueño y genera agotamiento físico durante el día.

La hidratación sigue siendo importante aunque no haya calor. En épocas frías se toma menos agua y las vías respiratorias se resecan más rápido. Mantener buena hidratación ayuda a aliviar garganta seca y favorece el funcionamiento del organismo. Las sopas caseras y las infusiones calientes también ayudan en días de bajas temperaturas.

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Otro punto importante está en el movimiento. Caminar unos minutos, hacer estiramientos o ejercicios suaves ayuda a activar la circulación y mejorar el estado físico. Pasar demasiadas horas sentado afecta la energía y genera sensación de pesadez.

Ventilar los ambientes también ayuda a reducir virus y bacterias acumuladas en espacios cerrados. Abrir ventanas unos minutos cada día renueva el aire dentro de casa.