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El pequeño pueblo argentino que muchos jubilados eligen para descansar: río, naturaleza y frutillas

Entre ríos, plantaciones y paseos costeros, un tranquilo pueblo santafesino aparece como una opción para quienes buscan descansar en un fin de semana largo.


Cuando se acercan los feriados largos, muchas personas empiezan a mirar el mapa en busca de destinos tranquilos. No todos quieren grandes ciudades o viajes largos. A veces el plan ideal está en un pueblo que conserva un ritmo pausado, con naturaleza cerca y propuestas simples para disfrutar sin apuro.

En ese grupo aparece Coronda, una ciudad ubicada en la provincia de Santa Fe que en los últimos años comenzó a llamar la atención de quienes buscan una escapada corta. La localidad se encuentra a poco más de una hora de Rosario y se convirtió en un punto interesante para quienes quieren cambiar de aire durante algunos días. No es un destino masivo ni ruidoso. Por el contrario, su principal atractivo es justamente ese clima relajado que invita a bajar el ritmo. Calles tranquilas, espacios verdes y una relación permanente con el río forman parte del paisaje cotidiano, un destino ideal para jubilados.

Coronda también se distingue por su biodiversidad y por los ambientes naturales que rodean la ciudad. El agua es protagonista en la vida local y marca gran parte de las actividades que realizan tanto los vecinos como los visitantes.

El río y la costanera, protagonistas del paisaje

Uno de los espacios más elegidos para pasar el tiempo es la costanera. Allí se reúnen familias, grupos de amigos y turistas que llegan para disfrutar de una tarde al aire libre. Es habitual ver personas tomando mate, caminando o simplemente observando el río mientras cae el sol.

Muy cerca de la ciudad también se encuentra el arroyo Colastiné, una pequeña corriente que termina desembocando en el río Coronda, uno de los brazos que forman parte del sistema del Paraná. Ese entorno genera una postal típica del litoral argentino: vegetación abundante, agua calma y una atmósfera serena.

La rambla costera se vuelve especialmente atractiva cuando llega la noche. Con temperaturas agradables y poco ruido urbano, el paseo se transforma en un lugar ideal para caminar con tranquilidad.

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Este es uno de los destinos más buscados por jubilados para tener una jornada de descanso.

La ciudad que vive alrededor de la frutilla

Si hay algo que identifica a Coronda dentro del país, es su producción de frutillas. La ciudad es conocida como la capital nacional de esta fruta y buena parte de su economía gira en torno a ese cultivo.

Cada año, las plantaciones generan millones de kilos destinados a distintos mercados del país. De acuerdo con datos difundidos por el área turística local, la producción ronda los siete millones de kilos anuales, lo que representa cerca del 45 por ciento del total que se produce en Argentina.

La importancia de este cultivo también se celebra con un evento muy esperado por los habitantes de la región: la Fiesta Nacional de la Frutilla. Durante esa celebración se realizan actividades culturales, espectáculos y propuestas gastronómicas que tienen a la fruta como protagonista.

Actividades al aire libre y opciones para alojarse

Más allá de su identidad agrícola, Coronda también ofrece diferentes propuestas para quienes llegan a pasar algunos días. La pesca deportiva es una de las actividades más populares gracias a la variedad de especies que habitan en las aguas cercanas.

También hay espacio para actividades náuticas, paseos por la playa y jornadas de descanso en entornos naturales. Los campings ubicados en la ciudad permiten disfrutar del río y pasar el día al aire libre. Entre ellos se encuentran el Camping Municipal, Don Pedro, La Pepita y el del Servicio Penitenciario, todos con servicios básicos para visitantes.

En cuanto al alojamiento, existen varias alternativas. Hay hoteles dentro del área urbana con comodidades pensadas para turistas, además de cabañas ubicadas en zonas cercanas al río o en sectores isleños.

Para quienes viajan desde Buenos Aires, la forma más práctica de llegar es en automóvil. El trayecto tiene unos 470 kilómetros y suele demandar entre cinco y seis horas. El recorrido más directo comienza por la Autopista Panamericana hacia Rosario y luego continúa por la autopista Rosario–Santa Fe hasta llegar a Coronda, atravesando localidades como San Lorenzo, Barrancas y Arocena. Un camino que conduce hacia uno de los destinos más tranquilos del litoral argentino.