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El pequeño árbol que crece en maceta y produce frutos con mucha vitamina C

Este árbol concentra vitamina C y puede crecer en maceta si recibe varias horas de sol, un sustrato con buen drenaje y protección ante las heladas del invierno.


Un balcón soleado puede alcanzar para cultivar un árbol frutal compacto, de flores rosadas y pequeños frutos rojos que maduran con rapidez. Se trata de la acerola, una planta tropical que tolera la poda y puede adaptarse a recipientes amplios, siempre que cuente con calor, luz directa y un drenaje eficiente.

Su nombre científico es Malpighia emarginata, aunque también se la conoce como cereza de Barbados, cereza de las Antillas o semeruco. Pese a la semejanza visual de sus frutos, no pertenece al mismo grupo botánico que los cerezos tradicionales. Es originaria de regiones tropicales de América y, plantada en tierra, puede desarrollarse como un arbusto o árbol pequeño de varios metros. En maceta, el crecimiento resulta más limitado y fácil de controlar.

Por qué la acerola se destaca por su vitamina C

El rasgo más estudiado de la acerola es la composición de sus frutos. Un análisis del Servicio de Investigación Agrícola del USDA encontró entre 1.100 y 1.400 miligramos de vitamina C por cada 100 gramos de fruta madura en los ejemplares evaluados. Esas concentraciones fueron entre 20 y 30 veces superiores a las registradas en algunos cítricos.

Los valores, de todos modos, no son idénticos en todas las plantas: cambian según la variedad, el clima, el manejo y el punto de maduración. La Universidad de Florida también destaca la presencia de carotenoides, antocianinas y compuestos fenólicos.

Cómo cultivar acerola en una maceta

Para mantenerla durante varios años conviene utilizar un recipiente amplio, de unos 40 litros o más, con suficientes orificios en la base. El tamaño definitivo dependerá del desarrollo de las raíces y de la frecuencia con la que pueda trasplantarse. El sustrato debe conservar algo de humedad, pero permitir que el agua sobrante salga con rapidez. Una combinación de tierra fértil, compost maduro y materiales aireadores, como perlita o arena gruesa, ayuda a evitar la compactación. El INTA señala que la porosidad, la retención de agua y el drenaje son condiciones centrales al elegir mezclas para recipientes.

La ubicación también define buena parte del resultado. La acerola necesita varias horas de sol directo para sostener la floración y la formación de frutos. Durante los meses cálidos, el riego debe mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin dejar agua acumulada en platos o cubremacetas. Antes de volver a regar, puede comprobarse con los dedos si la capa superficial comenzó a secarse. En invierno corresponde reducir la frecuencia. Como es una especie tropical y sensible a las heladas, en zonas frías debe trasladarse a un lugar protegido o cubrirse durante los descensos marcados de temperatura. La poda posterior a la cosecha permite retirar ramas secas, cruzadas o débiles y conservar una copa proporcionada.

Cuándo cosechar los frutos

El inicio de la producción no tiene un plazo único: depende del método de propagación, la edad de la planta, el clima y los cuidados. Una vez establecida, puede ofrecer más de una floración durante el año si las temperaturas se mantienen favorables. Los frutos se cosechan cuando adquieren un rojo intenso y comienzan a ablandarse.

Son delicados y pierden calidad con rapidez, por lo que conviene consumirlos o procesarlos poco después de retirarlos de la planta. Para quienes disponen de poco espacio, la maceta permite controlar su tamaño y resguardarla cuando llega el frío, dos ventajas que facilitan su cultivo fuera de las regiones estrictamente tropicales.