El motivo por el que Emilia Clarke lloraba en las escenas de Game Of Thrones con Jason Momoa
Fue en 2011 cuando Game Of Thrones llegó a las pantallas con un elenco de lujo encabezado por Emilia Clarke y Jason Momoa. Ambos se encargaron de involucrar al público cada domingo por la noche y, sin duda, el éxito no tuvo límites. Sin embargo, la actriz recordó el motivo por el que lloraba en ciertas escenas.
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Así comenzaba la sinopsis de la primera temporada de Game Of Thrones: "Viserys sigue esperando su momento de ganar el Trono de Hierro y Daenerys centra su atención en aprender cómo gustarle a su nuevo esposo, Drogo. Ned se une al Consejo Privado del Rey en Desembarco del Rey, la capital de los Siete Reinos, y descubre la mala administración que sufre Poniente".
Si bien la historia mostró escenas que envolvían cierta violencia sexual, la relación entre Emilia Clarke (Daenerys Targaryen) y Jason Momoa (Khal Drogo) era increíble. Incluso, definió uno de los puntos más importantes que se vieron en la etapa inicial.
De acuerdo con el medio Daily Mail, la actriz en ese entonces tenía 23 años y reveló que Game of Thrones era su primer trabajo frente a las cámaras en el que no sabía que debía desnudarse.
La propia Emilia Clarke contó el motivo por el que lloró en varias escenas con Jason Momoa. Y es que estaba "recién salida de la escuela de teatro. Estaba aterrorizada y no sabía qué hacer. Nunca antes había estado en un set de filmación y tuve que desnudarme frente a toda esa gente".
Siguiendo la misma línea, agregó: "Recién salí de la escuela de arte dramático y lo enfoqué como un trabajo: si está en el guion, entonces es claramente necesario. Lloraba, pero me llené de valor y continué con mi trabajo".
No obstante, ante esta situación que vivió dio crédito de la buena actitud que tuvo Jason Momoa con ella, ya que siempre se preocupaba por hacerla sentir lo más cómoda posible.
"Él estaba llorando más que yo. Solo ahora me doy cuenta de lo afortunada que fui con eso, porque podría haber ido de muchas, muchas, muchas maneras diferentes. Siempre decía: '¿Podemos conseguir su bata? ¡Está temblando!' Fue tan amable y considerado y se preocupó por mí como ser humano" dijo para finalizar.

