El cambio en tu dieta que tu piel agradecerá a los 40 y en cualquier edad
A los 40, cuidar la piel desde adentro con una dieta equilibrada es mejor que confiar únicamente en cosméticos costosos.
Las proteínas actúan en favor de la juventud y la firmeza de la piel. Foto: Archivo
A los 40, la piel no pierde firmeza de un día para otro: lo hace en silencio. No es solo la edad, es la falta de nutrientes que ayudan a mantenerla tersa y luminosa. Más allá de las cremas, tu dieta de cada día influye directamente en cómo se ve y se siente tu piel.
Qué debes poner en tu dieta
El colágeno es el soporte natural de la piel y su producción disminuye con el tiempo. Para fabricarlo, el cuerpo necesita proteínas de calidad como huevos, pollo, pescado y lácteos. También es importante sumar frutas ricas en vitamina C, como kiwi, fresas y naranja, que participan en la síntesis de colágeno.
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Las grasas saludables son otro aliado fundamental. Aguacate, aceite de oliva, frutos secos y semillas aportan ácidos grasos que ayudan a mantener la piel hidratada y flexible. Cuando la dieta es muy baja en estas grasas, la piel tiende a verse seca, apagada y con menos elasticidad.
El agua también es esencial. La deshidratación no solo afecta cómo te sientes, también se nota en tu rostro. Una piel bien hidratada tiene mejor textura y responde mejor a los cuidados externos. No se trata solo de beber líquidos, sino de incluir alimentos con alto contenido de agua, como pepino y sandía.
Algo que muhos olvidan es la ingesta de caldo de huesos o la gelatina natural. Estas preparaciones contienen colágeno y aminoácidos que dan materia prima al cuerpo para reparar tejidos. Tomar una taza de caldo de huesos a la semana es un gesto simple que puede marcar la diferencia con el tiempo.


