Dormir con gatos, ¿es bueno o malo?
El debate de si dormir con mascotas es bueno o malo sigue más vigente que nunca. Pues, existen diferentes afirmaciones que avalan ambas posturas. En oportunidades pasadas, ya hemos revelado los pros y los contras de descansar junto a los perros, con el fin de que cada persona tome la decisión más cercana a sus ideales. Esta vez, traemos un listado de los beneficios y lo negativo que conlleva descansar en el mismo lecho que nuestra mascota.
Sin dudas, dormir con gatos es una práctica común en distintas culturas del mundo, que se mantiene desde hace décadas. A pesar de ello, algunos temen por las posibles consecuencias que conllevaría descansar en el mismo espacio que los felinos. Pero no se preocupen, aquí revelamos los pros y contras para que ustedes decidan qué hacer de ahora en más.
Los beneficios de dormir con gatos
De acuerdo con Experto Animal, el ronroneo de los gatos ayuda a que las personas alcancen un elevado estado de relajación y tranquilidad, cuestiones que permiten conciliar el sueño fácilmente; un claro beneficio de llevar a cabo esta práctica.
Eso no es todo, los expertos del sitio web especializado en el cuidado animal aseguran que dormir con los felinos “aporta una mayor sensación de seguridad emocional para ambos”. Otro beneficio tiene que ver con la temperatura corporal de los felinos, que “al ser más elevada que la de las personas, favorece que entremos en calor en invierno, ayudando así a paliar los meses más fríos del año”.
Asimismo, compartir el lecho con estos gatitos ayuda a que se cree un lazo inquebrantable con su dueño. Los estudios afirman que los gatos que descansan con personas tienen una conducta más afectuosa con ellos.
Lo malo de dormir con gatos
Un punto importante, para empezar a mencionar las desventajas, tiene que ver con los ciclos de sueño. Es que diversos estudios señalan que los propietarios que duermen con su gatito suelen tener problemas para conciliar el sueño debido a los arañazos, movimientos nocturnos y hasta pelos de los gatos.
Entre las desventajas más riesgosas encontramos la transmisión de enfermedades. Pues, los gatos son transmisores de enfermedades zoonóticas, es decir, pueden ser contagiadas al ser humano y viceversa. Estas pueden ser hongos, campilobacteriosis, infecciones, enfermedad de Lyme, rabia, tiña y sarna. Lo mismo sucede con algunos parásitos que se alimentan de la sangre gatuna. De igual manera, las probabilidades de contagio de enfermedades son bajas. Pero tenerlo en cuenta antes de tomar tu decisión es fundamental.