Debajo del templo de Zeus apareció una escena que desconcertó a los arqueólogos
El hallazgo apareció bajo uno de los altares del templo de Zeus, un santuario construido hace más de 2.000 años.
Los arqueólogos todavía intentan determinar si los restos estuvieron vinculados con un antiguo ritual.
Un inesperado hallazgo debajo del templo de Zeus sorprendió a los arqueólogos que trabajan en la antigua ciudad fortificada de Artezian, en la península de Crimea. Bajo los cimientos del santuario encontraron los restos de un bebé enterrado hace alrededor de 2.100 años, acompañado por un brazalete de bronce y un pequeño collar de cuentas.
El esqueleto apareció debajo de una mesa de altar, junto a la base de la pared norte del templo dedicado a Zeus Genarchos y Soter, una advocación que puede traducirse como “Zeus progenitor y salvador”. Los especialistas estiman que el entierro se realizó entre los años 80 y 70 antes de Cristo, poco antes de que comenzara la construcción del edificio.
Sacrificios bajo el templo de Zeus
Ese detalle fue el que encendió todas las alarmas. No se trataba de una tumba ubicada casualmente cerca del santuario: el cuerpo había sido colocado justo en el lugar sobre el que luego se levantaron los cimientos. Para algunos investigadores, la escena podría responder a un antiguo sacrificio fundacional destinado a proteger el templo y atraer el favor de los dioses.
¿Sacrificio o muerte natural?
La hipótesis del sacrificio, sin embargo, está lejos de quedar confirmada. La forma del cráneo llevó a los expertos a pensar que el bebé podría haber sufrido hidrocefalia, una acumulación de líquido en el cerebro que en aquella época solía resultar mortal. De ser así, el pequeño habría muerto por causas naturales y posteriormente habría recibido una sepultura especial por razones religiosas o sociales.
La posición de los restos suma todavía más misterio. El cuerpo estaba recostado sobre el lado izquierdo y orientado hacia el sudeste, una disposición que parece haber sido elegida de manera intencional. Además, durante la excavación aparecieron huesos de las piernas de otro bebé, por lo que los arqueólogos no descartan que debajo del altar haya existido un segundo entierro.
El paso de los siglos complicó bastante la investigación. Distintos roedores excavaron túneles alrededor de la tumba, desplazaron parte de los huesos y mezclaron los restos con otros materiales. Por ese motivo, será necesario realizar nuevos análisis antes de saber exactamente cuántas personas fueron enterradas allí y cómo murieron.
Un templo orientado al Sol
El templo tampoco era un edificio cualquiera. Sus altares fueron distribuidos siguiendo el eje de los equinoccios y señalaban los puntos por los que el Sol salía y se ocultaba. Esta precisión muestra la importancia religiosa que tenía el santuario para quienes habitaban Artezian, una ciudad estratégica del antiguo Reino del Bósforo.
Las excavaciones sistemáticas en el lugar comenzaron en 1988 y ya permitieron recuperar murallas, zonas residenciales, depósitos, restos de animales y diferentes estructuras ceremoniales. La aparición del bebé, sin embargo, es el primer hallazgo de estas características documentado en ese sector de la costa de Crimea.
Por ahora, la pregunta permanece abierta. Pudo ser una víctima destinada a proteger el templo, un niño fallecido por una enfermedad o alguien a quien su comunidad decidió despedir en un espacio considerado sagrado. Más de dos milenios después, los restos todavía no permiten elegir definitivamente entre una ceremonia brutal y una historia mucho más triste.