Cultivar albahaca en casa es más sencillo de lo que parece
El paso que casi nadie hace al cultivar albahaca y que hace que la planta crezca el doble. Sin experiencia y sin gastar dinero.
La albahaca recompensa bien a quien la cuida. Hay dos formas de empezar: desde semilla o por esqueje. Para sembrar, entierra la semilla a 1 cm de profundidad. Para el esqueje, corta un tallo sano de otra planta, ponlo en un vaso con agua y espera a que salgan raíces. En pocos días tendrás una planta lista para trasplantar a tierra con buen drenaje.
Los pasos al momento de cultivar albahaca
La luz es lo primero. La albahaca necesita entre 4 y 6 horas de sol directo al día. Una ventana orientada al sur o un balcón soleado son ideales. Sin suficiente luz, las hojas pierden aroma, la planta se estira y se debilita con rapidez.
Te puede interesar
Hígado inflamado y con grasa: estos 5 alimentos lo reparan desde adentro
El riego debe ser moderado y con criterio. Solo se riega cuando la capa superior de la tierra está seca al tacto. El exceso de agua pudre las raíces y mata la planta en días. El sustrato tiene que drenar bien para que no se acumule humedad en el fondo de la maceta.
La poda es el paso que más gente omite y es el más importante. Cuando la planta alcanza unos 15 cm, se cortan las puntas por encima de un par de hojas. Esto activa el crecimiento lateral y produce una planta más tupida. Al cosechar, siempre de arriba hacia abajo y nunca más de un tercio de la planta de una sola vez.
Un truco extra que pocos conocen: agregar una pizca de canela en polvo sobre la tierra previene la aparición de hongos de forma natural. También hay que cortar las flores en cuanto aparecen. Si la planta florece, deja de producir hojas con buen sabor y aroma.



