Cuatro plantas colgantes que crecen en agua y decoran cualquier ambiente
Estas plantas pueden enraizar en agua y formar cascadas verdes con algunos cuidados básicos. Son sumamente importantes para decorar el interior de casa.
Potus, filodendro corazón, tradescantia e hiedra inglesa son plantas que pueden enraizar en agua y formar cascadas verdes con algunos cuidados básicos.
GeminiUn frasco de vidrio, un esqueje saludable y un rincón con buena iluminación pueden alcanzar para sumar verde dentro de casa. Algunas plantas colgantes desarrollan raíces con facilidad en agua y ofrecen una alternativa decorativa para bibliotecas, repisas o escritorios, incluso en ambientes donde no hay espacio para grandes macetas.
Entre las especies más utilizadas aparecen el potus, el filodendro corazón, la tradescantia y la hiedra inglesa. Sus tallos pueden enraizar sin demasiadas dificultades cuando incluyen al menos un nudo y se colocan en un recipiente limpio. Sin embargo, cultivarlas en agua no significa olvidarse por completo de ellas: requieren luz suficiente, limpieza y, si permanecen allí durante largos períodos, nutrientes adecuados. En un sistema hidropónico, el agua debe aportar los elementos que normalmente obtendrían del sustrato.
Potus y filodendro corazón: dos clásicos para comenzar
El potus, cuyo nombre científico es Epipremnum aureum, suele ser una de las primeras elecciones por su resistencia y por la facilidad con la que desarrolla raíces. Para multiplicarlo, se corta un tramo de tallo sano por debajo de un nudo, se retiran las hojas que quedarían sumergidas y se introduce únicamente la parte inferior en agua. Sus ramas largas y sus hojas verdes o variegadas permiten crear un efecto de cascada sobre muebles altos. La Royal Horticultural Society lo describe como una planta de interior sencilla de cultivar y apropiada para principiantes.
El filodendro corazón, o Philodendron hederaceum, ofrece una apariencia similar, aunque se reconoce por sus hojas más marcadamente acorazonadas. También produce raíces desde los nudos y agradece la luz brillante, pero filtrada. Puede adaptarse a sectores algo menos iluminados, aunque en esas condiciones su crecimiento será más lento y los tallos tenderán a alargarse. Para lograr una composición más abundante, se pueden agrupar varios esquejes en un mismo recipiente, procurando que ninguna hoja permanezca debajo del agua.
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Tradescantia e hiedra inglesa: color y efecto cascada
La tradescantia se destaca por su velocidad de crecimiento y por la variedad de colores de su follaje. Según el cultivar, sus hojas pueden combinar verde, plata, violeta o púrpura. Sus tallos carnosos generan raíces en los nudos con facilidad, por lo que sirve tanto para decorar un recipiente transparente como para obtener nuevas plantas. Una vez que los esquejes crecen, conviene recortar las puntas para evitar ramas demasiado largas y estimular una apariencia más tupida.
La hiedra inglesa, Hedera helix, aporta una caída más compacta y hojas de contornos definidos. Sus esquejes también pueden desarrollar raíces, aunque suele demandar más atención que el potus. Necesita un ambiente luminoso sin exposición prolongada al sol fuerte y agua en buenas condiciones. Como sus tallos se extienden con rapidez, la poda ayuda a controlar el tamaño y conservar la forma elegida para el estante o la repisa.
Los cuidados para mantenerlas sanas en agua
El recipiente debe ubicarse cerca de una ventana con luz indirecta. El sol intenso puede quemar el follaje y, además, acelerar la aparición de algas. También es importante renovar periódicamente el agua, limpiar el envase y retirar cualquier raíz oscura, blanda o con mal olor. El nivel debe cubrir los nudos y las raíces, pero no las hojas. Para un cultivo prolongado se necesita fertilizante apto para hidroponía, utilizado en la concentración indicada: agregar demasiado puede dañar las raíces. Los sistemas con agua rica en nutrientes también pueden favorecer algas y bacterias, especialmente cuando no tienen aireación.
Hay una última precaución para los hogares con animales. El potus, el filodendro corazón y la hiedra inglesa están clasificados como tóxicos para perros y gatos si son ingeridos. Algunas tradescantias también pueden provocar irritación o dermatitis. Por ese motivo, los recipientes deben colocarse en sectores altos y estables, fuera del alcance de mascotas y niños pequeños.