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Cuándo podar la lavanda para que crezca fuerte y florezca mejor

Entender el momento y la técnica de poda de la lavanda es fundamental para potenciar su desarrollo y evitar que se torne leñosa.

Cómo hacer que la lavanda se vea radiante. Foto: Imagen generada con IA

Cómo hacer que la lavanda se vea radiante. Foto: Imagen generada con IA

Podar las plantas y árboles de casa es una práctica de jardinería que, aunque puede resultar difícil al principio, ofrece varios beneficios para las especies. En el caso de la lavanda, la poda permite controlar su crecimiento y evitar que con el tiempo la planta se vuelva demasiado leñosa.

Según expertos en jardinería, existen dos momentos ideales para podar la lavanda: después de la floración principal, que suele darse a finales de primavera o durante el verano, y a principios de otoño, para preparar la planta antes de la llegada del invierno.

Cómo podar la lavanda en el jardín

La forma de podar la lavanda depende de la edad de la planta. En ejemplares de menos de un año, se recomienda retirar las flores para que concentren su energía en desarrollar raíces fuertes y crecer de manera más compacta.

En las plantas de más de un año, se aconseja no quitar más de un tercio de su tamaño. La poda debe realizarse de manera que la planta conserve una forma redondeada, ya que esto ayuda a estimular nuevos brotes y evita que las ramas se sequen o queden desprovistas de hojas.

Se recomienda podar la lavanda dos veces al año.

Se recomienda podar la lavanda dos veces al año.

Otros cuidados que necesita la lavanda

Además de la poda, la lavanda crece de forma más saludable y florece mejor cuando está ubicada en un lugar adecuado. Es fundamental que reciba más de seis horas de luz solar al día, tanto si se encuentra plantada en una maceta como directamente en el suelo.

En cuanto al riego, la lavanda es una planta resistente que puede soportar períodos de sequía. Por eso, es importante evitar el exceso de agua y los encharcamientos. Lo recomendable es espaciar los riegos y comprobar que el suelo tenga un buen drenaje para evitar que las raíces permanezcan húmedas durante demasiado tiempo.