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Cuando la vida de Justin Bieber corrió peligro a los 18 años

Justin Bieber tenía 18 años cuando su vida se salvó de milagro. Un criminal que cumplía doble cadena perpetua manipuló a un compañero de prisión que salió en libertad condicional para que lo matara.

A fines de 2012, Justin Bieber se salvó de un plan macabro que pretendía castrarlo y acabar con su vida. La policía descubrió la conspiración a tiempo y evitó lo que podría haber sido una verdadera tragedia.

Todo ocurrió hacia fines del 2012, cuando Justin Bieber tenía 18 años. Sin que él lo supiera, tres delincuentes (uno que estaba en prisión y otro que estaba en libertad condicional) llevaron a cabo un plan siniestro que pretendía castrarlo y asesinarlo.

Las personas que fueron detenidas y que pusieron al descubierto el plan fueron Marcos Staake, quien entonces tenía 41 años, y su sobrino, Tanner Ruane, de 23.

Sobre ambos existían dos cargos por intentos de asesinato y otros dos por conspiración de asalto agravado con armas de fuego, todos en Vermont, Estados Unidos. Las autoridades fueron puestas al tanto y los criminales lograron ser detenidos en un cruce fronterizo interno.

Staake quedó detenido ya que había violado su libertad condicional (un mes antes había salido de prisión), mientras que Ruane, en cambio, fue liberado y gracias a lo cual se pudo descubrir que ambos tenían planes aún más siniestros.

Siguiendo sus conversaciones telefónicas, las autoridades descubrieron que estaban en contacto con Dana Martin, un prisionero que cumplía una condena de cadena perpetua en Nueva México, y que el plan que buscaban llevar a cabo tenía como objetivo a Justin Bieber.

La mente maestra detrás del plan macabro: esto es lo que dijo el criminal fanático de Justin Bieber

Staake y Martin estuvieron juntos en prisión, lugar donde se conocieron y donde este último convenció al primero de asesinar al cantante canadiense. Martin, quien cumplía una doble cadena perpetua por violar y matar a una chica de 15 años, no podía salir en libertad y necesitaba de algún aliado que cumpliera sus deseos fuera de la cárcel.

En verdad fue la mente maestra de lo que pudo ser una tragedia. El autor Kevin Gray lo pudo entrevistar y se encontró con un fanático de Bieber que estaba tan obsesionado como desencantado con el artista.

2012 fue el año en el que Justin Bieber publicó su disco Believe.

Su deseo de notoriedad resultó evidente y lo hizo objeto de comparaciones con Mark Chapman, el hombre que asesinó a John Lennon solo porque quería “ser alguien”.

Sin embargo, también había furia en este criminal, quien no toleró los cambios que el cantante estaba haciendo al convertirse en un joven adulto. “No es solo para que la gente sepa quién soy. Es porque él cambió, y eso me hizo enojar”, confesó con contundencia. “Ahora es un farsante”, dijo para finalizar.

Por suerte para Bieber, todo esto no significó más que un susto. De su entorno, quien habló fue un representante que indicó haber tomado “todas las precauciones para proteger y garantizar la seguridad de Justin y sus seguidores”.