ver más

Cuál es el significado real de tener grillos cantando en el jardín

Los grillos cantan mediante el roce de sus alas, un mecanismo que solo los machos utilizan para atraer hembras, delimitar territorio y advertir a otros competidores.


El sonido rítmico y constante de los grillos es la banda sonora indiscutible de las noches. Sin embargo, detrás de ese chirrido se esconde un fascinante mecanismo de comunicación y, sobre todo, un potente indicador del estado de salud del entorno inmediato.

Grillos cantando

Existe un mito muy extendido de que los grillos cantan utilizando sus cuerdas vocales. La realidad científica es mucho más curiosa: el sonido es puramente mecánico y solo lo producen los machos.

El fenómeno se conoce como estridulación y consiste en el roce de sus alas delanteras. Una de ellas posee una textura rugosa similar a una lima, mientras que la otra actúa como un raspador. Al frotarlas a gran velocidad, generan una vibración que se amplifica en el aire.

El canto de los grillos tiene un significado. Foto: Shutterstock

Este concierto nocturno tiene tres partituras bien diferenciadas según la necesidad del insecto. Por un lado, les sirve para atraer a las hembras que están lejos. Es un canto de cortejo para la hembra que está cerca y también sirve para marchar territorio y ahuyentar a otros machos competidores.

Las hembras, por su parte, no cantan, pero "escuchan" estas frecuencias a través de unos órganos auditivos ubicados curiosamente en sus patas delanteras.

Que el patio esté lleno de grillos es el mejor elogio que puede recibir el jardín. Estos insectos son sumamente sensibles a la contaminación, por lo que su presencia es sinónimo de un ecosistema limpio y libre de pesticidas agresivos.

Los grillos buscan rincones con vegetación, tierra húmeda, macetas y hojas secas para refugiarse. Además, cumplen un rol clave en la cadena alimentaria: se encargan de reciclar la materia orgánica del suelo al alimentarse de restos vegetales, y a su vez sirven de sustento para aves y pequeños animales amigables del jardín.

Tener algunos grillos es sinónimo de biodiversidad, no de plaga. La situación solo se vuelve incómoda si el sonido se traslada al interior de los dormitorios o si la población se descontrola debido a la acumulación excesiva de basura orgánica o desorden en el patio.