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Consejos para cambiar una planta de maceta sin que sufra o muera

Cuando debes darle más espacio a una planta y trasplantarla, son muchos los interrogantes que tenemos. Es que, claramente, no queremos que ella muera. Estos consejos te resultarán muy útiles.
Foto: shutterstock
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Son muchas las razones por las cuales las plantas requieren a menudo de un cambio de maceta. Incluso, si están en el jardín puede que sintamos la necesidad de reubicarlas o brindarles un lugar más apropiado a sus necesidades.

Sin embargo, esta tarea puede presentarnos varios interrogantes y temores ya que no queremos que nuestra planta se estrese por los cambios y se marchite. Para evitar que esto ocurre existen varios consejos muy útiles que puedes seguir.

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Cómo trasplantar o cambiar una planta de maceta

Lo primero que debes tener en cuenta es el momento en que realizarás el cambio. Salvo algunas especies muy puntuales, los trasplantes se realizan durante la primavera. Si durante este periodo no pudiste hacerlo y ya te encuentras en verano, opta por hacerlo en días nublados, con poco viento y temperaturas más fresca.

Procura tener todo listo antes de tocar la planta. Prepara un sustrato rico en materia orgánica y ten a mano la maceta nueva. En caso de pasarla a la tierra, cava el hoyo, coloca una capa de arena en el fondo y airea la tierra. No dejes trozos de tierra apelmazados e incorpora sustrato nuevo que sea rico en nutrientes.

Una vez que ya tienes todo listo, pasa un cuchillo o elemento fino por la orilla de la maceta. Si la planta es pequeña, coloca una mano sobre la tierra, procurando que el taño o nacimiento quede entre los dedos índice y pulgar para tener mejor agarre. Con la otra mano, voltea por completo la maceta. De esta forma, el pan de tierra y raíces debería liberarse y quedar en tus manos.

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Ubícala rápidamente en su nuevo recipiente, rellena con sustrato nuevo y riega con abundante agua.

Si la planta es muy grande, el procedimiento debe hacerse con la maceta recostada sobre el suelo. Toma el talo en su nacimiento con fuerza y jala con suavidad. De esta forma, procuraremos no lastimar las raíces.

Luego del trasplante, debes intensificar el riego durante algunos días y menguarlo a medida que la planta se vaya acondicionando a su nuevo lugar.