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Cómo reproducir la lavanda en agua con solo una ramita

Lograr que la lavanda arraigue en agua es un método sencillo que permite multiplicar esta planta aromática, ideal para perfumar y decorar.


La lavanda se posiciona entre las plantas aromáticas más elegidas para embellecer jardines y balcones por su perfume distintivo y su valor estético. Una de las opciones para propagarla es a partir de esquejes de una planta madre.

La elección del gajo de lavanda adecuado

Para asegurar un desarrollo favorable, el primer paso consiste en seleccionar una rama joven y firme de entre 8 y 15 centímetros de largo, que no contenga flores ni pimpollos.

Es fundamental utilizar una herramienta de corte limpia y desinfectada a fin de prevenir contagios de hongos.

Una vez obtenido el esqueje, se deben retirar las hojas de la base inferior. Mantener esta zona limpia evita que el follaje sumergido se descomponga en el agua, lo que podría pudrir el tallo antes de que genere raíces.

Enraizado

Colocar el gajo en un vaso con agua limpia, asegurándose de que solo la zona deshojada quede sumergida. El recipiente debe situarse en un espacio con abundante luz indirecta, protegiéndolo del sol pleno para evitar el sobrecalentamiento del líquido.

La lavanda tiene muchas propiedades.

Renovar el agua cada pocos días y revisar de forma constante que el tallo no presente mal olor o signos de deterioro.

La formación del sistema radicular puede demorar varias semanas. La transparencia del recipiente ofrece la ventaja de monitorear la evolución sin alterar el desarrollo del brote.

Los expertos en jardinería señalan que cuando las raíces tengan un tamaño considerable, el esqueje estará listo para ser trasplantado a una maceta.

Este traspaso exige manipular las hebras radiculares con extremo cuidado y utilizar una tierra liviana que cuente con un excelente drenaje, dado que esta variedad no tolera el estancamiento de líquido.

Durante los primeros días, se debe mantener una humedad moderada para facilitar la aclimatación.

Si bien el enraizado en agua resulta atractivo y didáctico, los expertos en jardín recuerdan que la lavanda es una planta sensible al exceso de humedad. Las raíces desarrolladas en un medio acuoso suelen sufrir al adaptarse a la tierra.