Cómo fortalecer la memoria según expertos en psicología después de los 40 años
Después de los 40, la memoria puede ralentizarse, pero hábitos, ejercicios y estrategias respaldadas por la psicología ayudan a mantenerla activa.
Memoria
istockphotoA medida que avanzamos en edad, es normal notar que la memoria no es tan rápida como antes. La psicología y la neurociencia explican que, a partir de los 40 años, ciertas funciones cognitivas pueden ralentizarse, pero con hábitos adecuados se puede mantener la agilidad mental y la memoria activa.
Cómo fortalecer la memoria después de los 40 años
Uno de los pilares para mejorar la memoria es mantener el cerebro activo. Leer, aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento o incluso resolver crucigramas y acertijos estimula las conexiones neuronales y ayuda a mantener la mente en forma. La constancia es clave: dedicar aunque sea unos minutos diarios a estas actividades ya genera beneficios.
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La alimentación también influye directamente en la memoria. Incorporar frutas, verduras, frutos secos, pescado y aceite de oliva aporta nutrientes que favorecen la función cerebral, como antioxidantes, omega-3 y vitaminas del complejo B. Evitar el exceso de azúcar y grasas saturadas también protege la memoria a largo plazo.
El ejercicio físico regular no solo fortalece el cuerpo, sino también la mente. Actividades aeróbicas, caminatas y entrenamiento de fuerza mejoran la circulación y el flujo de oxígeno al cerebro, lo que contribuye a una mejor capacidad de concentración y retención de información.
Dormir adecuadamente es otro factor determinante. Durante el sueño, el cerebro consolida la información aprendida y elimina toxinas que afectan la memoria. Dormir entre 7 y 9 horas por noche, mantener horarios regulares y evitar pantallas antes de dormir favorece el descanso cognitivo.
Finalmente, gestionar el estrés y la ansiedad es fundamental. Altos niveles de estrés liberan cortisol, una hormona que puede afectar la memoria y la concentración. Técnicas de respiración, meditación, mindfulness y actividades recreativas ayudan a reducir la tensión y protegen la salud cerebral.
Con estos hábitos combinados es posible mantener y mejorar la memoria más allá de los 40 años, disfrutando de una vida mental activa y saludable.


