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Cinco claves para usar agentes de Inteligencia Artificial y mejorar las ventas de un negocio

Estas herramientas pueden ordenar contactos, analizar campañas y agilizar tareas comerciales, pero necesitan procesos claros y supervisión humana.

Los agentes de inteligencia artificial comienzan a ocupar un lugar central dentro de los procesos comerciales de las empresas.

Los agentes de inteligencia artificial comienzan a ocupar un lugar central dentro de los procesos comerciales de las empresas.

Imagen creada con IA MDZ

Responder consultas dejó de ser el límite de la inteligencia artificial dentro de las empresas. Los nuevos agentes pueden analizar campañas, ordenar contactos, actualizar sistemas de gestión y acompañar una operación comercial hasta su etapa final. Ese salto promete más velocidad, aunque también obliga a revisar procesos, controles y responsabilidades antes de automatizar.

La diferencia con un chatbot tradicional está en la capacidad de actuar. Mientras el primero responde dentro de una conversación, un agente puede conectarse con distintas aplicaciones, seguir instrucciones, evaluar información y ejecutar tareas. El avance ya impacta en los equipos comerciales: un informe de Salesforce, elaborado entre 4.050 profesionales de 22 países, señala que nueve de cada diez organizaciones de ventas analizan estas herramientas.

Detectar el problema y ordenar los procesos

El primer paso no consiste en elegir una plataforma, sino en identificar qué parte del circuito comercial consume más recursos o genera peores resultados. Puede tratarse de campañas publicitarias con baja conversión, consultas que reciben una respuesta tardía, contactos sin seguimiento o vendedores ocupados en tareas administrativas. Para Axel Jutoran, consultor especializado en inteligencia artificial aplicada a negocios, conviene comenzar con un problema acotado, de bajo riesgo y cuyo impacto pueda medirse.

La segunda clave aparece antes de automatizar: documentar cómo funciona la empresa. Un agente necesita instrucciones claras sobre los productos, los clientes, los criterios para priorizar oportunidades y los pasos que debe seguir ante cada situación. Si el proceso cambia según quién lo ejecuta o solo existe en la memoria de los empleados, la automatización reproducirá esa desorganización. Por eso, escribir reglas, establecer responsables y definir excepciones es tan importante como seleccionar la tecnología.

Automatización gradual y supervisión humana

La regularidad es uno de los principales aportes de los agentes. Pueden revisar información a cualquier hora, responder con rapidez, clasificar contactos y actualizar registros sin abandonar una tarea a mitad de camino. Sin embargo, esa constancia no significa que sean infalibles. Los sistemas pueden interpretar mal un mensaje, trabajar con datos desactualizados o tomar una decisión incorrecta frente a una situación ambigua.

Axel Jutoran, consultor y especialista en IA para negocios.

Axel Jutoran, consultor y especialista en IA para negocios.

Axel Jutoran advierte que estas herramientas todavía no tienen la intuición ni la experiencia contextual de una persona. Su mejor desempeño aparece en tareas digitales, repetitivas y documentadas. También necesitan evaluaciones periódicas, correcciones y nuevas instrucciones: no aprenden automáticamente de cada equivocación. La recomendación, entonces, es definir indicadores concretos como tiempo de respuesta, cantidad de oportunidades calificadas, conversiones y errores detectados.

El cuarto punto es mantener a una persona dentro del circuito, especialmente durante la primera etapa. Un agente puede analizar campañas, sugerir cambios de presupuesto o preparar mensajes, pero las decisiones sensibles deberían requerir una aprobación humana. Ese control resulta indispensable cuando la acción involucra dinero, datos personales, condiciones comerciales o comunicaciones que podrían afectar la relación con un cliente.

Empezar temprano, medir y corregir

La quinta recomendación es no postergar indefinidamente la prueba. Esto no implica automatizar toda el área comercial de una vez, sino lanzar una experiencia controlada, revisar resultados y ampliar la autonomía cuando el sistema demuestre un funcionamiento estable. El conocimiento acumulado durante las primeras implementaciones puede convertirse en una ventaja frente a competidores que todavía no iniciaron ese recorrido.

Según Alex Jutoran, ya existen empresas donde la IA gestiona casi todo el contacto inicial y deriva la operación a una persona para formalizar el cierre y procesar el pago. Ese modelo muestra el papel que los agentes pueden ocupar: absorber carga operativa y evitar que las oportunidades queden sin atender. La clave no está en eliminar la intervención humana, sino en reservarla para los momentos donde aporta mayor criterio y valor.