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Cáscara de banana con azúcar: por qué funciona esa combinación para las plantas

En el mundo de la jardinería hay muchas opciones para mantener a las plantas saludables y radiantes. Esta mezcla es perfecta.

Una fórmula imbatible para el jardín. Fuente. IA Gemini.

Una fórmula imbatible para el jardín. Fuente. IA Gemini.

La cáscara de banana ha demostrado en el último tiempo ser oro puro en el mundo de la jardinería. Pero aún más cuando se combina con azúcar. Los que saben de plantas recomiendan esta mezcla imbatible que mantendrá el jardín saludable.

Jardinería

Se trata de un abono casero que aportan un cóctel mineral esencial a las plantas: más de un 40% de potasio, fósforo y calcio que permite robustecer la estructura digital.

En tanto, la incorporación de azúcar ayuda a acelerar la absorción mediante la presión osmótica mejorando que los nutrientes penetren en tejidos de la planta con mayor agilidad.

Además, funciona como un combustible biológico como energía inmediata para los microorganismos del sustrato que aceleran la descomposición de la materia orgánica mejorando la salud de la tierra.

La cáscara de banana en agua es un poderoso fertilizante orgánico Foto: Shutterstock
Jardinería. Un abono ideal para las plantas. Foto: Shutterstock

Jardinería. Un abono ideal para las plantas. Foto: Shutterstock

Al usar este preparado en las plantas se transformará la salud de los cultivos dando un impulso a la floración por el alto contenido de potasio, habrá un sistema radicular sólido porque el fósforo asegura que la planta tenga un anclaje firme.

Asimismo, las plantas que son ricas en potasio pueden gestionar mejor el agua volviéndose más resistentes a periodos de calor extremo o sequía.

Paso a paso

Para preparar esta mezcla hay que trocear las cáscaras de tres o cuatro bananas en piezas pequeñas para poder facilitar la extracción de nutrientes. Hervir los trozos en un litro de agua durante quince minutos.

El paso siguiente es endulzar el agua con una cucharada de azúcar mientras el líquido está caliente para asegurar una disolución total. Mezclar el concentrado con cinco partes de agua para evitar la saturación de minerales.