Cambio de temporada: la guía definitiva para guardar ropa de invierno y frazadas sin que se arruinen
Al finalizar el invierno, la ropa de cama pesada y las prendas de abrigo requieren una limpieza profunda y un guardado estratégico.
Cómo guardar la ropa en primavera y verano. Foto: Shutterstock
Con la llegada de la primavera, los placares exigen una reorganización total. Es momento de guardar camperas gruesas, suéteres y también la ropa de cama pesada. Sin embargo, esta tarea requiere método y planificación.
Para garantizar que el recambio de temporada sea un éxito y los textiles lleguen intactos al próximo invierno, es necesario aplicar una serie de pasos específicos que combinan limpieza profunda, elección del contenedor adecuado y repelentes naturales.
El paso innegociable de la limpieza
La regla principal del cambio de armario es no guardar jamás ropa o mantas usadas, por más limpias que parezcan a simple vista. Los restos invisibles de perfume, desodorante, transpiración o células muertas son un imán para los insectos y fijan manchas amarillentas con el paso de los meses.
Los tapados de paño o camperas de pluma suelen requerir tintorería, mientras que los suéteres de uso diario, buzos y mantas sintéticas admiten lavarropas en ciclos suaves. El punto crítico de este proceso es el secado: debe ser absoluto. Doblar y guardar una prenda con un mínimo grado de humedad residual generará hongos irrecuperables.
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El contenedor adecuado según el tejido
No todos los materiales soportan el mismo tipo de guardado. Elegir mal el envoltorio puede quebrar las fibras o asfixiar las telas:
Bolsas al vacío: son las grandes aliadas para optimizar espacio. Resultan excelentes para acolchados sintéticos, camperas inflables y prendas de polar, ya que reducen su volumen hasta un 80% y aíslan completamente del polvo.
Fundas de tela transpirable: son de uso obligatorio para prendas de cuero, suéteres de lana pura, tapados de paño y frazadas de pluma. Estos materiales orgánicos necesitan ventilación constante para no resecarse ni retener olores a encierro. Jamás deben guardarse en bolsas de nailon tradicionales.
Perchas vs. doblado: los tapados y camperas pesadas deben colgarse en perchas gruesas (preferentemente de madera o con hombreras anchas) cubiertos con sus fundas de tela. Por el contrario, los suéteres de punto y las mantas deben ir obligatoriamente doblados, ya que colgarlos deforma el tejido por su propio peso.
Defensa natural contra olores y polillas
Para mantener a raya los daños durante el verano, las clásicas bolitas de naftalina pueden ser reemplazadas por opciones más amigables y de mejor aroma que protegen los tejidos de manera natural.
Colocar bolsitas de tul o algodón fino con lavanda seca, clavos de olor o pequeños bloques de madera de cedro entre la ropa funciona como un excelente repelente natural contra las polillas. Adicionalmente, añadir un pequeño recipiente cerrado pero perforado con bicarbonato de sodio en los cajones o cajas de guardado garantizará que cualquier rastro de humedad ambiental sea absorbido, manteniendo las prendas y frazadas con olor a limpio.


