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Artrosis y el frío: por qué aumenta el dolor y la rigidez en las articulaciones

La médica Martina Battagion explicó a MDZ por qué el frío intensifica los síntomas de la artrosis y qué hábitos ayudan a aliviar el dolor.

Cuidar el peso corporal resulta clave, ya que reduce la carga sobre articulaciones como las rodillas.

Cuidar el peso corporal resulta clave, ya que reduce la carga sobre articulaciones como las rodillas.

Foto: Shutterstock

Cuando bajan las temperaturas, muchas personas empiezan a sentir que las articulaciones responden peor. Cuesta más levantarse, el cuerpo parece más duro y ciertos movimientos simples se vuelven incómodos. En ese escenario, la artrosis vuelve a ocupar un lugar central en los consultorios.

No se trata de una enfermedad nueva ni provocada por el frío, pero sí de una patología que suele hacerse más evidente cuando llega el frío. En diálogo con MDZ, la médica Martina Battagion, MP 12523, MN 166509, detalló por qué esta condición se vuelve más molesta en esta época del año, cuáles son sus factores de riesgo y qué medidas pueden ayudar a reducir el impacto en la vida cotidiana.

Qué es la artrosis y por qué afecta a tantas personas

Martina Battagion definió a la artrosis como “una enfermedad articular crónica degenerativa con muchas causas, multifactorial”, y explicó que produce “un desgaste progresivo del cartílago hialino y una inflamación sinovial”. En términos simples, ese deterioro compromete las estructuras que recubren y protegen las articulaciones, lo que termina generando dolor, rigidez y, con el tiempo, dificultades para moverse con normalidad. En Argentina, según precisó, entre el 15% y el 20% de la población convive con esta enfermedad. La forma más frecuente es la que afecta la rodilla, conocida como gonartrosis, y en segundo lugar aparece la artrosis de cadera o coxartrosis.

Si crees que podrías estar sufriendo de artrosis, es fundamental buscar atención médica. Foto: Archivo
Si crees que podrías estar sufriendo de artrosis, es fundamental buscar atención médica.

Si crees que podrías estar sufriendo de artrosis, es fundamental buscar atención médica.

La especialista remarcó que se trata de una patología con alta demanda ambulatoria, justamente por el impacto que tiene en la vida diaria. No solo produce dolor. También puede generar deformación articular y una limitación funcional progresiva que, en los casos más avanzados, deriva en discapacidad musculoesquelética. Por eso, señaló, es una de las consultas más habituales en consultorio. Aunque suele vincularse con adultos mayores, no aparece por una sola causa. Hay una combinación de factores que favorecen su desarrollo, algunos imposibles de modificar y otros sobre los que sí se puede intervenir.

Los factores de riesgo y el vínculo con el sedentarismo

Entre los factores no modificables, Martina Battagion mencionó la edad, el sexo femenino —sobre todo en relación con la menopausia—, la genética y ciertas alteraciones anatómicas propias de cada paciente. Pero también subrayó la importancia de las variables que sí pueden trabajarse para reducir el riesgo o evitar un mayor deterioro. “Está muy asociada a lo que es el síndrome metabólico y al sedentarismo y sobre todo a la obesidad sarcopénica”, explicó. Luego detalló que este cuadro combina exceso de grasa corporal con disminución de la masa muscular, una mezcla que afecta de forma directa la salud articular.

La obesidad, el sedentarismo, los traumatismos previos y la debilidad muscular aparecen así como elementos centrales en la evolución de la artrosis. En ese punto, la médica puso el foco en algo que a veces se subestima: el músculo también protege a la articulación. Cuando esa estructura pierde fuerza, el impacto de cada movimiento recae con más intensidad sobre zonas ya dañadas. De ahí que el fortalecimiento muscular no sea un consejo accesorio, sino parte del abordaje más importante para intentar frenar la progresión del cuadro y sostener la funcionalidad durante más tiempo.

Por qué el frío empeora el dolor y la rigidez

Uno de los puntos más consultados en esta época tiene que ver con el invierno. ¿El frío causa artrosis? La respuesta, según Battagion, es no. “El frío no provoca propiamente dicha artrosis, pero sí la empeora”, aclaró. Lo que aumenta con las bajas temperaturas es la sensación de dolor y de rigidez, especialmente en articulaciones que ya están afectadas. La explicación está en la respuesta del cuerpo al ambiente frío. “El mismo frío genera vasoconstricción”, indicó, y eso hace que se contraigan los vasos sanguíneos, aumente el tono muscular y aparezca esa sensación de rigidez que muchas personas describen al comenzar el día o al permanecer quietas durante un tiempo.

Los síntomas más frecuentes, detalló, son el dolor y la “rigidez matinal breve”. Ese dolor suele aparecer, sobre todo, al inicio del movimiento. Es decir, cuando una persona empieza a mover la articulación después de haber estado en reposo. Esa molestia también puede verse agravada por situaciones de estrés. Con el paso del tiempo, si la enfermedad avanza sin un manejo adecuado, puede aparecer una limitación funcional progresiva y, en etapas más severas, deformidad de las articulaciones comprometidas. Por eso, el objetivo no es solo aliviar una molestia pasajera, sino intentar preservar la movilidad y la calidad de vida.

Qué ayuda a aliviar los síntomas y cuándo consultar

Frente a ese panorama, la especialista insistió en una serie de medidas concretas. “El tratamiento más importante es antes de realizar un movimiento, como en esta época, ya entrando en el frío; es el calor antes de moverse, colocar calor local en la zona; puede ser, por ejemplo, con una toalla tibia, una ducha templada e ir moviéndola de a poco. Esto evita que empiece a doler”, explicó. A eso sumó reposo relativo, movimientos suaves, estiramientos y pausas activas a lo largo del día. Como resumen, recomendó mover las articulaciones “cada una hora u hora y media” durante unos cinco minutos para evitar la rigidez y prevenir limitaciones futuras.

El ejercicio también ocupa un lugar clave. La doctora Martina Battagion recomendó actividad aeróbica y fortalecimiento muscular, no solo para disminuir el dolor, sino también para mejorar la estabilidad y ayudar a prevenir caídas. En paralelo, destacó la importancia del descenso de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad, ya que reducir la carga sobre las articulaciones resulta fundamental. Los analgésicos pueden ser una herramienta útil, aunque aclaró que siempre deben utilizarse bajo indicación profesional. Cuando los síntomas no mejoran, o cuando la limitación funcional empieza a interferir con tareas cotidianas, la indicación es consultar con un médico clínico o con un especialista en reumatología para adaptar el tratamiento a cada caso. Porque si bien la artrosis no tiene una solución instantánea, sí existen estrategias para convivir mejor con ella, incluso en los meses más fríos del año.