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Arthur Schopenhauer, filósofo del siglo XIX: "El hombre común se preocupa por..."

Una frase de Arthur Schopenhauer plantea una diferencia entre pasar el tiempo y usarlo. La reflexión fue publicada en 1851 y todavía invita a pensar.


Arthur Schopenhauer nació en 1788 en Gdansk, actual Polonia, y murió en 1860 en Fráncfort del Meno, Alemania. Es considerado uno de los grandes pensadores alemanes del siglo XIX y el principal representante del pesimismo filosófico. Su obra El mundo como voluntad y representación influyó en escritores, artistas y filósofos posteriores.

Sus ideas sobre el tiempo, el deseo y la condición humana continúan siendo estudiadas y debatidas. Fue uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX y dedicó buena parte de su obra a reflexionar sobre la existencia, el deseo, el sufrimiento y la felicidad. Entre sus frases más conocidas aparece una que todavía genera preguntas sobre la forma en que aprovechamos cada momento: “El hombre común se preocupa por cómo pasar el tiempo; el hombre inteligente, por cómo usarlo”.

Arthur Schopenhauer

La frase pertenece a Parerga y Paralipomena, un libro publicado en 1851. En esa obra, Schopenhauer reunió ensayos y aforismos sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana y de la naturaleza humana. Su reflexión sobre el tiempo propone detenerse en algo que muchas veces pasa inadvertido: la relación que cada persona construye con las horas y los días.

La frase de Arthur Schopenhauer sobre el tiempo que invita a reflexionar

Para el filósofo, la diferencia no está en cuánto tiempo libre tiene alguien, sino en qué hace con él. Mientras algunas personas buscan ocupar las horas para evitar el aburrimiento, otras intentan darles un propósito. Así, “pasar el tiempo” supone dejar que los días transcurran sin una decisión consciente, mientras que “usarlo” implica elegir qué actividades, proyectos o vínculos merecen formar parte de nuestra vida.

Esta mirada también está relacionada con una de las ideas centrales de su pensamiento. Schopenhauer consideraba que la existencia humana podía quedar atrapada entre el deseo y el aburrimiento. Cuando una persona consigue aquello que busca, puede aparecer rápidamente la necesidad de encontrar un nuevo objetivo.

Por eso, la frase no plantea que haya que llenar cada minuto con trabajo o actividades. Schopenhauer no proponía una defensa de la productividad permanente. En cambio, señalaba el valor de dedicar tiempo a aquello que puede enriquecer la vida interior.

Entre esas actividades destacaba leer y aprender de manera constante, pensar sobre la propia vida y crear mediante el arte o la escritura. También valoraba disfrutar de la música y la cultura, además de cultivar intereses personales que fueran más allá de las obligaciones cotidianas.