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Algunas técnicas para aliviar el rencor

Nos inmoviliza, nos enferma, nos lleva a los peores lugares. Cómo neutralizarlo.

El rencor es un sentimiento tan humano como nocivo. Nos intoxica por dentro y se envuelve al alma como una enredadera. Y en determinados casos, si no estamos con las mejores emociones en sintonía, nos puede llevar a tomar las peores decisiones, o incluso realizar acciones de las que probablemente, en algunos casos, no nos arrepintamos pero definitivamente nos dejarán mal parados. Entonces, ¿cómo combatirlo, cómo neutralizarlo y no dejar que nos domine? Existen algunas técnicas que te pueden ayudar.

Los blancos de nuestro rencor pueden ser ex parejas, ex amigos, nuestra jefa o jefe, el vecino o la vecina. En fin, tantos posibles destinatarios de nuestro resentimiento como entornos nos circundan. Y ese enojo perenne se activa a partir de determinadas situaciones en las que nos sentimos afectados, maltratados y hasta humillados. El rencor es una mera máscara de la tristeza que sentimos, pero en un modo activo y dañino.

Hay técnicas para sanar el rencor

 

Pero, cómo se cura el rencor

El psicólogo Bernardo Peña Herrera sostiene que el rencor causa infelicidad y sufrimiento, y nos inmoviliza en sentimientos que nos afectan más a nosotros que a la persona depositaria de nuestro resentimiento. Y a la larga puede causar enfermedades, algunas de ellas graves. Por eso es importante tanto desde la psicología como de la medicina clínica curar ese rencor que nos agobia por momentos. Y para este gran desafío se precisa de madurez emocional, de amor propio y de una fuerte tenacidad.

El primer paso para empezar a hacer retroceder ese rencor que nos habita es desmontar algunos hábitos de pensamiento que nos guían y activan de modo instantáneo ese enojo. Entonces, lo primero que debemos hacer es preguntarnos: ¿a quien afecta más ese rencor?

Luego está la acción que debe seguir a este pensamiento. Peña Herrera sostiene: "Lo recomendable es pensar de una manera que deje “soltar” el pasado, cortemos esa cuerda que nos mantenía atados al ayer y sigamos hacia adelante con el alma en paz". Si bien hay acciones que nos afectaron de un modo que nos es muy difícil perdonar, ¿qué ganaremos con vengarnos?  Vengarse puede dar un bienestar momentáneo, pero acabará produciendo más dolor todavía:

El cambio de pensamiento y la acción en consecuencia debe volverse un ejercicio para apartarnos de ese bucle vicioso que nos hace girar eternamente sobre el rencor, que nos vuelve infeliz, irascibles, poco productivos, nocivos para nuestros vínculos. 

La paz mental es una meta que muchas veces parece una utopía inalcanzable, pero se llega solo por la decisión propia. Entonces, estas técnicas de superación ejecuta en primer medida un necesario cambio de hábito mental, luego está la acción de querer sanar, y buscar actividades que nos conduzcan en ese sentido, y finalmente está verbalizarlo. Así Peña Herrera expresa una frase que puede ayudar a empezar a sanar: “Así es la vida, todo sucedió así y ya no se puede hacer nada. He aprendido de todo lo sucedido y ahora lo importante es lo que hay en mi vida en el presente y lo que voy a sembrar para el futuro”.

Dejar atrás el rencor implica pensamiento, actitud y acción. ¡Adelante!

Así como el duelo tiene fases para superarlo, lo mismo ocurre con el rencor. Primero se necesita un tiempo para el desahogo, para expresarlos, para decirlo. Luego, hay que pensar en clave de futuro y no volver a la dinámica crónica del desahogo, ya que si no caeríamos en una mera catarsis. Más tarde llegará la aceptación y el aprendizaje del dolor padecido, y finalmente la paz interior.