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A pocos kilómetros de Buenos Aires: la playa con médanos enormes y aguas claras

A unos 350 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Punta Médanos combina playa amplia, dunas descomunales y un entorno ideal para la aventura o el descanso.

Esta es una playa que parece ideal para disfrutar durante los feriados de Carnaval.

Esta es una playa que parece ideal para disfrutar durante los feriados de Carnaval.

Punta Médanos no suele aparecer en los listados más repetidos de la Costa Atlántica y, justamente por eso, seduce. Está lejos del movimiento constante de Pinamar y Cariló, y propone otra escena: horizonte abierto, playa, arena sin fin y un mar que se siente más salvaje.

Para el fin de semana largo de Carnaval, el lugar funciona como un escape con doble perfil: quienes quieren adrenalina encuentran terreno de sobra, y quienes buscan calma se quedan con la sensación de haber llegado a un tramo de costa todavía poco intervenido.

Médanos enormes y terreno para la aventura

El paisaje manda: las dunas alcanzan cerca de 30 metros de altura y se despliegan con una amplitud que supera los cinco kilómetros. Ese “mar” de arena es el gran imán para el off road. Los recorridos en 4x4 se volvieron un clásico local por la combinación de subidas exigentes, bajadas pronunciadas y tramos donde la pericia al volante marca la diferencia. El desafío atrae tanto a aficionados como a conductores con experiencia, aunque siempre conviene moverse con prudencia y respetar las zonas habilitadas.

Punta médanos

La misma geografía, sin motores, ofrece otra diversión: el sandboard. Con una tabla y algo de equilibrio, las laderas se transforman en pistas naturales. Y cuando el viento entra en juego, el escenario cambia otra vez. Por su mar abierto y brisas frecuentes, el área resulta atractiva para deportes como el kitesurf, además de propuestas menos conocidas, como el carrovelismo, que aprovecha la fuerza del aire para deslizarse sobre la arena. En Punta Médanos, el clima no es un problema: suele ser parte del plan.

Un faro con más de un siglo y relatos del mar

La postal más reconocible del lugar es el faro, en funcionamiento desde 1893 y todavía activo. Se lo ve rodeado por un pequeño bosque de coníferas que contrasta con la arena y refuerza esa sensación de “isla” en medio de un paisaje inmenso. Desde allí se obtienen vistas amplias hacia el Cabo San Antonio y el Mar Argentino, con atardeceres que suelen justificar la caminata aunque el día haya sido de actividad intensa.

Pero el faro no es solo mirador. También es puerta de entrada a historias marítimas que siguen presentes. En la costa se pueden identificar restos del Karnak, un vapor de origen alemán que quedó varado en 1878. Y hay otro episodio que suma intriga: los vestigios del Anna, ubicados en un predio privado al norte del faro. Son huellas de tiempos en los que la navegación era más riesgosa y la línea de playa cambiaba con cada temporal.

Pesca, paramotor y una calma difícil de encontrar

Más allá del deporte y la historia, Punta Médanos ofrece algo cada vez más escaso: espacio. La playa es amplia, el ruido baja y la experiencia se vuelve personal. Hay quienes van por la pesca y aprovechan la limpieza del agua, y quienes eligen actividades aéreas como el paramotor, favorecidas por los vientos habituales. Para muchos, sin embargo, el mejor plan no requiere equipo: caminar por la orilla, explorar los médanos a pie y sentarse a mirar el mar sin apuro.

Llegar es simple si se organiza con tiempo. En auto, el recorrido más usado parte desde Buenos Aires por la Ruta 2, enlaza con la Ruta 63 y continúa por la Ruta 11 hacia el sur; el viaje suele demandar alrededor de cinco horas, según el tránsito. En micro, existen servicios desde Retiro hacia localidades cercanas como Pinamar, y desde allí se puede continuar con transporte privado o mediante excursiones. El resultado, para Carnaval, es una escapada con aire de hallazgo: costa abierta, arena protagonista y un faro que sigue marcando el rumbo.