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Inteligencia artificial y discapacidad: el desafío de la tecnología como herramienta de inclusión

Gino Vacchelli explica cómo la digitalización de la vida cotidiana a menudo ignora la discapacidad, transformando aplicaciones y trámites en obstáculos para la autonomía personal.


Desde MDZ Tecnología generalmente ponemos el foco en las nuevas herramientas de inteligencia artificial y los constantes dilemas que su evolución plantea en nuestra cotidianeidad. En esta oportunidad, sin embargo, nos detenemos a analizar el rol crítico de la IA en la inclusión digital y cómo la acelerada digitalización de la vida —desde trámites en ANSES hasta el uso de redes sociales— a menudo termina excluyendo a personas con discapacidad de una plena participación ciudadana.

ANSES

La digitalización de la vida cotidiana, desde trámites bancarios hasta redes sociales, puede convertirse en una 'vereda sin rampa' para quienes tienen discapacidad visual.

Por ello, conversamos con Gino Vacchelli estudiante avanzado de la carrera de Sociología y es parte desde hace más de dos años de un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional de Cuyo. “Hacer Ciencia Social ¿computacional? crítica: dilemas epistemológicos, metodológicos y técnicos”. Su interés por la inclusión surgió tempranamente en su trayectoria, primero a través de su experiencia como profesor de violín con infancias con discapacidad. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión fue profundamente personal: hace más de cinco años, su madre comenzó a atravesar una pérdida importante de visión que derivó en una discapacidad visual, diagnosticada como baja visión.

Esta vivencia familiar se convirtió en la semilla de su investigación, generando una “incomodidad que después se volvió pregunta” al notar que muchas de las tecnologías que su madre necesitaba usar no estaban pensadas desde la accesibilidad. El uso de aplicaciones o teléfonos se volvía un “desafío frustrante” a la hora de realizar actividades que antes sí podía hacer. De este cruce entre lo personal y lo académico nace la idea central: la tecnología no es neutral.

“Si no se diseña teniendo en cuenta a la diversidad de usuarios", advierte Vacchelli, “siempre termina dejando afuera a ese usuario que no es modelo, que no es ese usuario estándar”, revelando que la exclusión digital es una problemática profundamente social. “Si no se diseña teniendo en cuenta a la diversidad de usuarios", advierte Vacchelli, “siempre termina dejando afuera a ese usuario que no es modelo, que no es ese usuario estándar”, revelando que la exclusión digital es una problemática profundamente social.

Esto se manifiesta en la vida cotidiana a través de situaciones muy concretas. Un ejemplo fundamental son los trámites digitales del Estado, cuyos sistemas no suelen estar adaptados para personas con discapacidad visual. La falta de adaptación se evidencia cuando los formularios no pueden ser leídos por un lector de pantalla, o cuando los procesos dependen de lo visual y están mal configurados, obligando a la persona a depender de un tercero para completarlos.

Discapacidad visual

Herramientas de IA como Sync AI permiten procesar el entorno físico y convertirlo en audio, devolviendo niveles de autonomía que antes eran impensados.

Esta dependencia afecta directamente la autonomía y la “plenitud ciudadana” de la persona con discapacidad visual.

Vacchelli contextualiza esta barrera dentro de lo que el sociólogo Manuel Castells denomina la “sociedad digital”. En este nuevo aspecto de socialización, la vida cotidiana se desarrolla no solo en el ámbito físico y material, sino también a través de dispositivos digitales, compartiendo esferas clave como la económica, la recreativa y la de la ciudadanía.

"El paralelismo es claro: si no se piensa en la accesibilidad, una aplicación que no esté diseñada para utilizar las herramientas de accesibilidad limitará la autonomía de una persona con discapacidad visual de la misma forma que una vereda sin rampa limita el traslado de una persona con discapacidad motriz" ejemplificó Gino Vacchelli. "El paralelismo es claro: si no se piensa en la accesibilidad, una aplicación que no esté diseñada para utilizar las herramientas de accesibilidad limitará la autonomía de una persona con discapacidad visual de la misma forma que una vereda sin rampa limita el traslado de una persona con discapacidad motriz" ejemplificó Gino Vacchelli.

El rol de la inteligencia artificial en la vida social digital: ¿Autonomía o nuevas dependencias?

Respecto a la inteligencia artificial, cumple hoy un rol clave, como mediadora en la vida social digital. Sí tiene un punto positivo en cuanto a la inclusión o, de personas con discapacidad visual, que es que puede procesar información de otras formas que antes no se podían. En este caso, traducir información que antes era exclusivamente visual en formatos auditivos, de texto, en términos concretos, puede significar justamente más autonomía para interactuar con los entornos digitales y reales, y físicos.

El investigador analiza dos aplicaciones específicas:

  • Aplicaciones de visión por cámara (Seeing AI o Envision AI): utilizan la cámara del celular para “leer” el entorno, permitiendo “detectar texto y leerlo en voz alta, describir, un entorno, identificar productos, reconocer personas”. Estas aplicaciones convierten lo visual en información accesible en tiempo real y están “pensadas desde la inclusión de personas con discapacidad visual”. Su fin es asistir a estas personas.
  • Asistentes virtuales (Siri, Alexa, Google, Gemini): funcionan a través de la voz, lo que “reduce la dependencia de interfaces visuales”. Permiten realizar acciones como mandar un mensaje, poner una alarma o controlar dispositivos.
Seeing AI

Seeing AI es una aplicación gratuita desarrollada por Microsoft, diseñada para personas ciegas o con baja visión, que utiliza inteligencia artificial para narrar el mundo que rodea al usuario.

La exclusión desde el diseño

A pesar de las ventajas, Vacchelli subraya un punto clave: “la exclusión de las personas con discapacidad visual no aparece después de que la aplicación no "permite" que la usen. Esa exclusión está desde el diseño”. Cuando una aplicación no es accesible, no es un error técnico aislado, sino el “resultado de no haber considerado a ciertos tipos de usuario desde un principio”.

A menudo, la accesibilidad se incorpora como “un agregado posterior y no como una condición de base”, lo que genera “soluciones incompletas o poco efectivas”. Por esta razón, el problema “no es solamente tecnológico, sino que es un problema social y político” que depende de quiénes participan en el diseño y qué lugar ocupa la inclusión en esa agenda.

La paradoja de la IA

El tesista encuentra una paradoja en la adopción de estas tecnologías. Aunque aparecen como herramientas que fomentan la autonomía, muchas veces esta es “parcial o está condicionada desde su diseño”. Si bien permiten a una persona usar la IA para leer o hacer ciertas tareas, al no estar pensadas para un usuario con discapacidad, “siguen dependiendo de otros para poder configurar la aplicación o resolver ciertos errores”.

De esta manera, “conviven dos cosas”: por un lado, “un avance enorme en términos de inclusión” donde las personas pueden hacer más cosas, y por otro, “se forman nuevas formas de dependencias”. El resultado es que la IA “abre puertas, pero no abre todas, las puertas ni las abre completamente”. Esto se debe a que el diseño se orienta a una “lógica de mercado, a un usuario estandarizado”.

Aquí radica la diferencia de enfoque: las aplicaciones como Seeing AI están orientadas desde un diseño inclusivo pensado para personas con discapacidad, mientras que los asistentes virtuales “fueron diseñados para un usuario estandarizado”, lo que presenta mayores limitaciones de accesibilidad.

Por lo tanto, “el rol de la inteligencia artificial no va a ser justamente técnico nada más”, sino que su capacidad para ampliar la autonomía o generar barreras depende de cómo y para quién se piense desde un principio. Para Gino Vacchelli, “la clave no es solo que existan estas tecnologías, sino cómo y para quién existan”.