Gmail: así funciona el nuevo ataque que permite entrar a cuentas sin necesidad de conocer tu contraseña
Un nuevo ataque permite acceder a cuentas corporativas de Gmail sin robar contraseñas. Expertos alertan sobre una técnica que aprovecha sesiones abiertas.
Gmail enfrenta una nueva amenaza donde ciberdelincuentes acceden a cuentas sin robar contraseñas tradicionales.
Imagen generada por la IADurante años, la principal recomendación para proteger una cuenta de Gmail fue utilizar una contraseña robusta y activar la autenticación en dos pasos. Sin embargo, una nueva técnica descubierta por investigadores de Kaspersky demuestra que, en algunos casos, los ciberdelincuentes ya no necesitan conocer la clave de acceso para comprometer o atacar una cuenta corporativa.
El método, atribuido al grupo de cibercriminales APT ToddyCat, aprovecha las sesiones activas del navegador para acceder a correos electrónicos, archivos almacenados en la nube y contactos empresariales. La amenaza pone el foco en una práctica habitual entre los usuarios: dejar la sesión de Gmail abierta durante horas o incluso días.
Un ataque que aprovecha las sesiones abiertas
La técnica fue bautizada como Shadow Token via Remote Debug (STRD) y apunta principalmente a navegadores basados en Chromium, como Google Chrome.
Según explicó Kaspersky, el ataque comienza cuando un usuario mantiene iniciada su sesión de Gmail. En lugar de intentar robar la contraseña mediante phishing o malware tradicional, los atacantes despliegan un software malicioso denominado Umbrij, que explota funciones de depuración del navegador, herramientas que originalmente fueron diseñadas para desarrolladores.
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A través de una conexión oculta, el malware logra interactuar con la sesión autenticada y enviar solicitudes como si provinieran del propio usuario. De esta manera, el sistema interpreta que todas las acciones son legítimas.
El proceso incluso automatiza la aprobación de las ventanas de consentimiento de Google, pulsando el botón "Permitir" sin intervención del usuario. Así, los delincuentes obtienen acceso a información sensible sin necesidad de conocer la contraseña ni de convencer a la víctima para que la revele.
El objetivo son las empresas
Aunque cualquier usuario debería prestar atención a esta modalidad, los principales blancos son las cuentas corporativas de Gmail.
Estos correos suelen contener conversaciones confidenciales, documentos estratégicos, información financiera, contactos internos y accesos a múltiples servicios empresariales. Una vez comprometida una cuenta, los atacantes pueden utilizarla para espiar comunicaciones, robar información o expandir el ataque hacia otros sistemas de la organización.
El hallazgo también refleja un cambio en las estrategias del cibercrimen. En lugar de centrarse únicamente en el robo de credenciales, los grupos especializados buscan aprovechar sesiones ya autenticadas y funciones legítimas de los navegadores para pasar inadvertidos.
Esto representa un desafío adicional para las áreas de seguridad informática, ya que la actividad maliciosa puede parecer completamente normal para los sistemas de autenticación y monitoreo.
Cómo reducir el riesgo
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas que van más allá del uso de contraseñas seguras.
La primera consiste en cerrar siempre las sesiones de Gmail cuando no se estén utilizando, especialmente en computadoras compartidas o equipos de trabajo. También es importante revisar periódicamente los dispositivos conectados y las sesiones activas para detectar accesos inusuales.
Otra recomendación apunta a limitar las funciones avanzadas de los navegadores basados en Chromium. Si las herramientas de desarrollo no son necesarias para las tareas diarias, conviene deshabilitarlas para reducir la superficie de ataque.
A estas medidas se suma la actualización permanente del navegador y del sistema operativo, el uso de soluciones de seguridad capaces de detectar comportamientos anómalos y la capacitación de los empleados sobre las nuevas técnicas utilizadas por los ciberdelincuentes.
El descubrimiento de Kaspersky deja en claro que la seguridad digital ya no depende únicamente de una buena contraseña. En un contexto donde los atacantes evolucionan constantemente, mantener hábitos seguros y revisar las sesiones abiertas puede marcar la diferencia entre proteger la información o dejar una puerta abierta al espionaje digital.




