Este "truco" de Windows 11 prometía mejorar el SSD, pero Microsoft terminó desactivándolo
Lo que prometía acelerar los SSD NVMe en Windows 11 terminó generando fallos, problemas de compatibilidad y riesgos para la estabilidad del sistema.
Native NVMe prometía acelerar los SSD, pero terminó generando fallos y problemas de compatibilidad serios.
Imagen generada por la IAMicrosoft suele probar nuevas funciones en Windows con la promesa de mejorar el rendimiento general del equipo, especialmente en componentes clave como el procesador, la memoria RAM o las unidades de almacenamiento. Sin embargo, no siempre esos experimentos llegan a buen puerto. Eso es lo que ocurrió con Native NVMe, una herramienta que había despertado expectativa entre los usuarios de Windows 11 por su supuesto impacto positivo en los SSD, pero que finalmente fue desactivada tras la detección de problemas que podían comprometer el funcionamiento de estas unidades.
La función había empezado a circular como una mejora enfocada en los discos SSD NVMe, cada vez más presentes en notebooks y PC de escritorio. Su objetivo era ambicioso: ofrecer una mejora de hasta un 80% en las operaciones de entrada y salida del disco, una cifra que, de concretarse de manera estable, podía traducirse en una experiencia mucho más ágil para el usuario. En un primer momento, Native NVMe había sido pensada para ediciones de Windows orientadas a servidores, aunque más tarde también fue detectada en versiones domésticas del sistema operativo.
La promesa de un SSD más rápido en Windows 11
Lo que volvió especialmente llamativa a esta función fue que algunos usuarios descubrieron que podía activarse manualmente en Windows 11 24H2 y 25H2 mediante cambios en el editor del registro. Quienes se animaron a hacerlo aseguraron haber notado mejoras sensibles en el rendimiento del almacenamiento, algo que alimentó todavía más el interés alrededor de Native NVMe.
En teoría, se trataba de una herramienta integrada en el sistema, diseñada para optimizar la comunicación con las unidades NVMe y aprovechar mejor su velocidad. En tiempos donde el rendimiento del disco influye de forma directa en el arranque del sistema, la carga de programas y la transferencia de archivos, cualquier mejora en este terreno resulta especialmente atractiva.
Pero lo que parecía un ajuste prometedor empezó a mostrar una cara menos amigable. Con el correr de las pruebas, comenzaron a aparecer reportes de usuarios que alertaban sobre fallos y comportamientos extraños en sus SSD tras haber activado la función.
Por qué Microsoft decidió dar marcha atrás
Según los problemas detectados, Native NVMe no se llevaba bien con todos los discos SSD del mercado. Uno de los principales inconvenientes estaba vinculado a la compatibilidad. Algunos modelos NVMe incorporan funciones avanzadas, como gestión térmica o ahorro energético, que suelen rendir mejor con los controladores oficiales del fabricante. En ese contexto, el controlador genérico de Windows podía generar conflictos.
A eso se sumaba una posible mala gestión de la energía. En ciertos casos, el sistema aplicaba estados de bajo consumo que podían apagar parcialmente la unidad para ahorrar energía. Lejos de ser una ventaja, eso podía derivar en bloqueos, errores y fallos en el funcionamiento del hardware.
También se mencionaron casos de rendimiento mal optimizado, algo especialmente delicado en unidades de gama alta. Es decir, una función que en los papeles buscaba acelerar el SSD podía terminar afectándolo de manera negativa, justo en el punto donde debía aportar mejoras.
Un freno por ahora, con futuro incierto
Por todo esto, Microsoft habría decidido paralizar el desarrollo de Native NVMe y evitar, al menos por ahora, que llegue a las versiones estables de Windows 11. La medida apunta a frenar una herramienta que había generado entusiasmo, pero que todavía no ofrecía garantías suficientes para un uso seguro y consistente.
La decisión deja una lectura clara: en materia de hardware, no toda optimización experimental termina siendo una buena idea. En el caso de los SSD, donde la estabilidad y la vida útil son tan importantes como la velocidad, Microsoft optó por bajar la persiana antes de que el remedio resultara peor que la enfermedad. Quedará por ver si en el futuro la compañía retoma el desarrollo de esta función con ajustes que la vuelvan realmente útil y segura.