Cuatro dispositivos que deberías conectar a internet por cable y no por WiFi
La conexión a internet a través del WiFi es cómoda, pero no infalible: en consolas, Smart TV, impresoras y PC, un simple cable Ethernet puede cambiarlo todo.
Conectar la consola o la PC gamer por cable al router reduce el lag y evita microcortes en plena partida online.
Imagen extraída de la webLa conexión de internet a través del WiFi ganó la batalla de la comodidad: permite moverse por la casa sin pensar en cables y enchufes. Pero esa libertad tiene un costo oculto: inestabilidad, latencia y caídas de calidad en momentos clave. Para ciertas tareas, donde la estabilidad y la velocidad son críticas, el viejo y confiable cable Ethernet sigue siendo imbatible. Y en algunos dispositivos, cambiar a conexión física puede transformar por completo la experiencia.
A continuación, cuatro equipos del hogar que funcionan mucho mejor cuando se enchufan directo al router.
Para jugar en serio: consolas y PC gamer
En los videojuegos online, cada milisegundo cuenta. Un simple microcorte de la señal WiFi, provocado por interferencias o por otros dispositivos conectados a la red, alcanza para arruinar una partida, provocar “lag” o incluso una desconexión total en medio de una competencia.
Conectar la consola o el PC por cable Ethernet reduce la latencia a niveles casi imperceptibles y mantiene una comunicación constante con los servidores. Eso se nota tanto en la fluidez del juego como en la descarga de títulos, parches y actualizaciones, que se completan sin altibajos ni pausas inesperadas.
Consolas como PlayStation 5, Xbox Series X/S o la Nintendo Switch 2 ofrecen su mejor versión cuando están conectadas por cable, en especial para quienes participan de ligas, torneos o sesiones competitivas donde una fracción de segundo puede definir el resultado.
Televisores y streaming: adiós al buffering
El streaming exige algo más que “tener internet”: necesita constancia. Cuando en una misma casa se reproducen series, películas y transmisiones en vivo en varias pantallas a la vez, el WiFi reparte el ancho de banda entre todos y puede colapsar en los momentos de mayor demanda.
Las consecuencias son conocidas: la calidad baja de 4K a 1080p o 720p sin explicación aparente, la imagen se pixela o el capítulo se detiene a cada rato para cargar. Con una conexión Ethernet directa al Smart TV o al dispositivo de streaming, la señal llega limpia y estable. Desaparecen el buffering, las pausas y las caídas de calidad, algo especialmente importante cuando se consumen contenidos en HDR o 4K, donde cada fotograma revela detalles que la inestabilidad inalámbrica arruina.
Impresoras y computadoras de trabajo: fiabilidad primero
En muchas casas y oficinas, la impresora es el eslabón más débil de la red. Conexiones WiFi inestables pueden hacer que el equipo “desaparezca”, deje de responder o arroje errores justo cuando se necesita imprimir un documento urgente. Un simple cable Ethernet entre la impresora y el router aporta una comunicación directa y confiable: se pulsa “Imprimir” y la hoja sale, sin reconexiones ni reinicios.
Algo similar ocurre con las computadoras para teletrabajo. Videollamadas, reuniones virtuales, cargas a la nube y transferencias de archivos pesados requieren una conexión sólida. En portátiles sin puerto de red, un adaptador USB-C a Ethernet es una inversión mínima que evita microcortes, congelamientos de imagen y caídas en plena reunión. Frente a un WiFi congestionado por múltiples dispositivos, el cable garantiza prioridad y regularidad.
En definitiva, el WiFi sigue siendo clave para la movilidad diaria, pero cuando la fiabilidad es innegociable, el Ethernet recupera protagonismo. Conectar por cable estos cuatro dispositivos puede marcar la diferencia entre una experiencia frustrante y una conexión a la altura de lo que se espera del hogar digital.




