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Alerta ciberestafa: así operaban los conductores de DiDi para ganar más dinero

La modalidad de estafa de DiDi aprovechaba las fallas de control de las aplicaciones para aplicar penalizaciones por cancelación.


Las aplicaciones de transporte urbano no son tan seguras como parecen. El ecosistema operativo de DiDi afrontó por 2016 maniobras de fraude mediante la alteración de las credenciales de ingreso, permitiendo que los conductores de la aplicación de transporte obtengan beneficios económicos directos a través del cobro de tarifas de penalización a los pasajeros por cancelación.

El accionar de los conductores fantasma obliga a los pasajeros a revisar la ubicación en tiempo real de las unidades asignadas.

Los reportes de las fiscalías de ciberseguridad detallaban que las maniobras delictivas se concentran en la explotación de los vacíos legales que poseían las reglas de facturación de las empresas. Al recibir la asignación de un traslado, los clientes se topaban con fichas de identificación adulteradas con inteligencia artificial para "dar miedo". El sistema informático penalizaba de forma automática al usuario por cancelar la solicitud a último momento, transfiriendo una comisión hacia el operador sin que este desplace la unidad móvil de su posición original.

El uso de la inteligencia artificial para conseguir cancelaciones pagas

El núcleo técnico de esta metodología ilícita se fundamentaba en el empleo de sistemas de inteligencia artificial para la confección de espeluznantes retratos alterados. Los delincuentes configuraban imágenes con deformaciones de aspecto cadavérico, rostros borrosos o expresiones perturbadoras que emulan espectros, con el objetivo explícito de atemorizar a los ciudadanos que aguardan el arribo del coche. La distorsión visual opera como un mecanismo de presión psicológica que anula la voluntad de coordinar el punto de encuentro ordinario en la vía pública.

La proliferación de estas plantillas sintéticas expuso las limitaciones de los algoritmos de reconocimiento biométrico que las corporaciones emplean para validar el ingreso de los trabajadores a los servidores centrales. Las denuncias de los damnificados obligaron a las firmas de transporte a revisar los filtros de seguridad de las interfaces móviles, debido a que la automatización de las multas de cancelación facilita el enriquecimiento ilícito a gran escala. Las pérdidas para los consumidores particulares dañan la reputación de los canales virtuales de asistencia en las principales urbes comerciales.

Las variantes operativas de los conductores fantasma

Los esquemas de estafa presentan mutaciones que prescinden de las fotografías de terror, adoptando metodologías silenciosas para capturar los fondos de los clientes. Bajo esta modalidad, los denominados conductores fantasma inician de manera virtual el trayecto en el mapa digital sin que el coche se localice en el lugar de origen, registrando un recorrido falso en el software de la empresa. Si el pasajero no advierte la anomalía en el panel de su teléfono celular con rapidez, el sistema procesa el cobro del viaje completo de forma totalmente ilícita.

Las distorsiones de rostros generadas por motores de inteligencia artificial burlaron los controles de seguridad de las plataformas móviles.

La proliferación de los conductores fantasma demandó la intervención de los comités de auditoría de la firma DIDI, disponiendo la aplicación de verificaciones en tiempo real que cruzan la localización satelital del vehículo con los movimientos del chofer.