Emprendedores que además de sumar, multiplican
Como motores de cambio, los emprendedores buscamos oportunidades, organizamos equipos, buscamos capital e intentamos llevar soluciones al mercado para transformar la realidad en una mejor.
Bajo esta óptica, cuantos más emprendimientos se generen, mejor. No obstante, si bien todos los emprendimientos son válidos, es importante comprender las diferencias entre el emprendedor que lo hace por necesidad o buscando un auto-empleo, por un lado; y aquel que aspira a innovar en su industria, generar trabajos para otros y, eventualmente, crecer, por el otro.
Existe una evidencia creciente del impacto social, económico e inspiracional desproporcionado que tienen aquellos emprendimientos que logran escalar su negocio y al mismo tiempo multiplicar su influencia, reinvirtiendo su conocimiento, credibilidad y capital en fomentar una nueva generación de emprendedores. Esto es lo que llamamos emprendedores de alto impacto.
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Desde Endeavor actuamos sobre estas palancas para el desarrollo, intentando crear un efecto de red. Apoyamos a los emprendedores con potencial de alto impacto, ayudándolos a crecer y comunicar sus historias.
Quisiera destacar tres claves necesarias para poder escalar:
1 - Pensar en grande
Si uno no piensa en grande es difícil que llegue a crear una empresa. Cuesta lo mismo que pensar en pequeño, y es mucho más reconfortante. Estamos viviendo momentos fantásticos para cualquiera que quiera innovar y generar productos y servicios que rompan con los modelos tradicionales.
2- Foco en el equipo más que en el entorno
Siempre hay una buena excusa para no pensar a largo plazo, o para vender la empresa a la primera oferta. Sin embargo, no hay empresas que crezcan que no piensen en un horizonte lejano, en durar 100 años. Nadie conoce lo que el futuro depara. Por eso, el armado de un equipo sólido que esté dispuesto a enfrentar lo que venga es mucho más valioso que esperar que todo esté perfecto ahí afuera. En mi caso, somos cuatro socios fundadores, todos distintos pero complementarios. Con una visión, valores y empuje muy consistentes.
3- La cultura es el sistema operativo
El fuego emprendedor no puede extinguirse fuera del grupo fundador. Los valores que comulgan los fundadores tienen que contagiarse al resto del equipo. Hasta que un empleado no piensa como los fundadores, las probabilidades de crecer rápidamente están limitadas. Una cultura fuerte facilita la ejecución en un mundo donde los planes no pueden permanecer estáticos y cada miembro de la organización debe saber cómo actuar. Uno no puede dictaminar esa cultura, pero sí nutrirla.
El emprendedor de alto impacto se enfrenta a una maratón de obstáculos. En mi experiencia, requiere mucho más esfuerzo que magia. Hay que animarse a pensar en grande.Por Guibert Englebienne
Presidente de Endeavor Argentina | @guibert en Twitter