Gobierno Abierto: dilemas de la transparencia
Organizar un gobierno abierto donde todos los ciudadanos puedan auditar las cuentas y lograr que decisiones importantes den marcha atrás logrando una transparencia saludable, hoy por hoy es más bien un camino espinoso. La realidad es que cuando se habla de "Gobierno Abierto", se habla de la implementación de medios digitales y todo queda en una cada vez más ardua apertura de páginas que van desde el ejecutivo a los ministerios y a los gobiernos y dependencias más insignificantes de cualquier gobierno local. Pero en la práctica, ningún ciudadano puede limitar o reducir la dieta autoasignada de los diputados, senadores y concejales. Como tampoco tener la posibilidad de auditar en tiempo real los gastos de estructura de dinosaurios como el PAMI; y decidir cómo reestructurar un organismo donde sus verdaderos dueños no tienen decisión.
Es evidente que lo que se planteó como gobierno abierto desde el hacktivismo; fue solo tomado en su título y su aplicación a las TIC (tecnologías de la información y comunicación), que justifica nuevos gastos millonarios; pero no en su concepto fundamental que es la participación de la ciudadanía en el gobierno.
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Evidentemente se practica una transparencia; pero más que aclarar, enturbia.
Desde el pasado 29 de octubre de 2012 la República Argentina formalizó el ingreso a la Alianza para el Gobierno Abierto; convirtiéndose así en el miembro 58 de la Open Government Partnership (Alianza para el Gobierno Abierto).
En una carta enviada en octubre pasado, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, manifestó la intención de nuestro país de sumarse al programa y señaló: “será un agrado continuar trabajando para tener gobiernos más transparentes, con mayores grados de participación ciudadana y que combaten eficazmente la corrupción”.
Pero muy pocos gobiernos en la historia de nuestro país han sido sospechados como el actual; más allá de la casi total demostración de que esto sea real. O sea: ante una transparencia a medias, esto se ha convertido en una guerra de versiones, donde la mitad del país visible dice que existe una corrupción pocas veces vista y la mitad invisible dice que no le han mostrado pruebas que esto sea así.
Una transparencia a medias es peor que el secretismo; porque convierte la política y las acciones públicas en un ámbito de chismosos y viejas de peluquería.
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Ahora el ejecutivo encuentra dificultades muy reales para poner en práctica un gobierno abierto. Ante una oposición descarnada que califica de malo todo lo que el ejecutivo implementa por el solo hecho de que proviene de este ejecutivo. Ojo esto sucede aquí y le sucede a Obama y tiene una explicación fundamental: el lobbismo de la política; ya el político no lucha por lograr una mejor calidad de vida para su pueblo, ese concepto fue reemplazado por variables económicas. El gobierno plantea que es un buen gobierno porque aumentó el PBI o mejoró el transporte logrando un incremento en toneladas. En realidad ya no se habla de calidad educativa y, cuando se hace, se habla de digitalización de la educación, que no es lo mismo.
Haber repartido tres millones de netbooks solo significa que muchos estudiantes han tenido acceso a una tecnología que de otra forma no habrían conocido; pero el poseer una "herramienta" informática no hará que el chico comprenda matemáticas o la epopeya del pueblo jujeño en su famoso éxodo; eso solo puede lograrse con maestros que asuman otro papel diferente al actual y se comprometan con su función. ¡Necesitamos maestros que se asuman como hackers! y Médicos hackers. Maestros y médicos que sientan pasión por lo que hacen.
La pasión por lo que hacemos diferencia a los hackers de los informáticos.
Nosotros no nos pasamos años de nuestras vidas discutiendo en listas de correo cómo mejorar tal o cual software. O por qué es importante no dejar que ese software desaparezca (NOTA OF TOPIC: ¡APOYEMOS A UTUTO!)
Si los actos de gobierno son ejercidos por políticos que están interesados en aumentar sus dietas o vivir en Puerto Madero; se manipulan y sacan de contexto para alimentar a una bestia mediática financiada por los lobbys de la energía y los agroquímicos. El político se siente acorralado y se mete en un juego perverso de qué abrir y qué no abrir, es abordado por los miedos y se apega al mandato tradicional: ¡Yo fui elegido por el x% de los ciudadanos! ¡Ellos me dieron el mandato!
No hay manera de salir de este círculo vicioso; que termina cayendo en plantear la solución mágica de la digitalización. La única salida es abrir todo el gobierno constitucionalmente. Nuestro país está bien posicionado para enfrentar este cambio. Solo abriendo totalmente el gobierno, incentivando la organización ciudadana en colectivos que actúen sobre las necesidades de su localidad y permitiendo que las decisiones ciudadanas marquen el rumbo de nuestra democracia se podrá avanzar en este sentido, abandonando la simple digitalización que crea mayores espacios de corrupción y dándole un sentido estructural al uso de herramientas digitales.
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"Esta no es una mera anécdota, sino un dilema que veo en muchos sitios. Tú abres y transparentas los fallos para ser honesto y estimular la creatividad colectiva en la búsqueda de soluciones, pero ahí están los-de-siempre, esos cínicos oportunistas que pueden convertir lo que es un ejercicio higiénico en un circo mediático de destrucción". Nos dice en su blog Amalio Rey; un admin de proyectos de Málaga, y su descripción se ajusta como ninguna otra a la realidad.
Un gobierno abierto necesita fundamentalmente de un ciudadano coherente. Es idiota (1) querer honestidad pero no aceptar los errores y aciertos del otro. No actuamos con buena fe para ayudarlo a corregirlo; sino que por el contrario abusamos de él hasta el hartazgo, incluso cayendo en la difamación gratuita y basta recorrer un poco los comentarios hechos en cualquier nota o post donde se encuentran errores, para ver nuestra naturaleza totalmente individualista y que destruye toda posibilidad de colaboración.
El ejercicio de abrir el gobierno necesita fundamentalmente de ciudadanos hacker: ciudadanos apasionados por lo que hacen que no solo vean el problema, sino también las soluciones. Que nuestros lugares ya sean localidades o ciudades se conviertan en un hacklab gigante donde cada uno aporte una parte de la solución al problema común y no una parte de un multiproblema.
Hoy es un juego de hipócritas decir que queremos o estamos instrumentando el gobierno abierto; porque ni ciudadanos, ni políticos están listos para ejercerlo. Primero debemos formatear nuestro sistema privativo y después instalar uno libre. Que nos permita opinar, pero también cambiar las cosas.
Las herramientas que hemos creado los hackers pueden ser utilizadas para lograr este objetivo, el software libre es la mejor plataforma para instrumentar el gobierno abierto. Pero la mejor plataforma es una cascara vacía si sus usuarios se atan a actitudes y practicas obsoletas.
-1.- Uso el termino idiota en su acepción poco inteligente
Fuentes para profundizar:
http://opengovernment.com.ar/
http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-224993-2013-07-22.html
http://blogs.lanacion.com.ar/data/argentina/la-argentina-miembro-58-de-la-alianza-para-el-gobierno-abierto/





