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Cuento de Verano

Cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un humano. Y podemos hacer casi cualquier cosa a las ratas.
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«Cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un humano. Y podemos hacer casi cualquier cosa a las ratas. Es duro pensar en esto, pero es la verdad. Esto no cambiará con cubrirnos los ojos. Esto es cyberpunk.»
—Cyberpunk en los Noventa, por Bruce Sterling

Estamos de vacaciones. 50º grados a la sombra.Mi mujer me dejó por el bañero del club. Y este tipo sigue escribiendo sobre biopolítica, hackpedagogía, hacktivismo y cosas por el estilo. Por qué carajos no le da una patada la computadora y lo deja frito. Seguramente muchos que leen mis notas bajo esta temperatura, con precios regulados y agua hiperclorificada; pensaran algo así. Por eso hoy decidí escribir de algo intrascendente.

¿Qué puede ser más intrascendente que un pichón de lechuza americana en mi patio y mi hija de dos años gritando como loca de la alegría?

Esto me recordó una historia que me contaba mi abuelo hace unos años atrás, que ahora parecen siglos. Siempre me maravilló esta cosa de que a los veinte te pareció eterno el tiempo para tomar tus propias decisiones y que a mis cincuenta te parece que alguien te ha robado parte del almanaque.

La historia aquella era más o menos así:

Mi nombre es Beltrán y soy el descendiente de Teodoro; apodado el Oscuro y de Radanael llamado el Sabio. O sea vengo de una larga estirpe de magos, hechiceros y guardianes de “La Puerta”.

La Puerta es el paso que comunica a este mundo con el mundo del Laberinto; donde residen las hadas, los dragones, las hechiceras, duendes, enanos,trolls;  y como hace ya varios siglos desde la llegada de los cruzados un descendiente de mi sangre hereda tres candados y dos llaves. Nos han enseñado que si un día abrimos esos candados en la combinación femenina de la estrella de seis puntas se abrirá el paso y el mundo del hombre terminará. Cuando uno de nosotros considere que el hombre ya no cambiará y ha puesto en demasiado peligro la tierra, deberá condenar a ese mundo y liberar las hordas del Rey Tarkiel; gran soberano de los elfos y enanos, que vendrán acompañados por los ejércitos de Ojoloko Oh; el gran rey duende y de Tuliseo; el rey dragón. Pero no soy yo quién la abrirá aún…

En su lugar yo soy ante los demás un simple carpintero; que camina por las calles de un pueblo sin nombre.

Hoy al salir a comprar algo de pan y pescado; encontré a una búho muerto, me arrodille a su lado y vi que tenía el rostro ensangrentado y le habían cortado una pata. La rabia me invadió, maldije como hace mil años maldecimos: Que aquel que levanto su mano contra este guardián del bosque sea condenado y muera invadido de podridas pústulas, con sus huesos pudriéndose, y ni de su nombre tenga memoria.”

Luego la levanté y la llevé a mi casa.

Como es la costumbre pase un trapo mojado por sus plumas y me senté a su lado, mientras fumaba el incienso de los guardianes y la conciencia me llevaba al otro lado; allí me encontré con el búho caminando con dificultad (era un tito alba de plumaje castaño).

Llegué hasta él y entonces abrió sus alas saludándome.

Cuando le devolví el saludo. Me miro con sus enormes ojos negros y habló claramente

-Mi nombre es Julius Nadamerineo Khutrer; guardián del eucalipto de Nerder, que hoy reside en el monte extinguido al lado de la vía.

Mi misión ha terminado Guardián de “La Puerta”. Ahora volare hacía el paso que me lleva al otro lado. Mi árbol sin mi cuidado será asesinado por algún hombre pronto.

- Quién te asesino? – pregunte con rabia en la voz.

- La venganza corrompe Guardián. Solo dejame marchar.

-Pero;…es injusto…

- Que es lo justo? y lo injusto?. Pregunta a 10 hombres y tendrás 10 distintas respuestas. Solo preparame para que mi cuerpo no sea mancillado, envuelveme con mis alas y entierrame dentro de la tierra…, antes quita una de mis plumas y obsequiasela a alguien que quieras. Yo bendeciré a ese elegido con sabiduría…

-Pero….

- Vamos; dejame ir…- dijo y se marchó rengueando hacia el horizonte. Yo volví desde mi estado de conciencia e hice como él me pidiera. Lo sepulté al fondo de mi casa y guardé la pluma.

Al enterrarlo recé a La Madre: Madre de todos los seres vivientes cuida a Julius y guialo al otro lado.

Julius fue asesinado como muchas lechuzas y búhos por la ignorancia de los hombres para cortarle una de sus patas y usarla de amuleto, otras son muertas porque dicen que predicen la muerte. La muerte que ellos sufren todos los días. Tal vez sería bueno pensar en la cita del inicio y tratar de detenernos,antes de que el demasiado tarde sea una realidad...

Ah sí; cierto. Hoy les prometí no hacerlos pensar hace mucho calor...

 

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