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Don Cafre: una carnicería digital en Mendoza

Don Cafre es alguien que utiliza las redes sociales para proveer felicidad en forma de asado. Conocé al Pibe Trotsko de las carnes.

 

Durante meses pensé en escribirle e invitarlo a charlar un rato para publicar la charla a modo de entrevista. Porque me parecía novedoso, fresco, porque lo seguía. Porque había algo bizarro en eso de que exista una carnicería digital liderada por alguien que se hace llamar “Don Cafre”, tajante, educado, irónico y compañero al mismo tiempo.

Hace ya casi un mes lo hice y accedió muy gentilmente. Los tiempos no son los que uno quisiera y esta nota se fue posponiendo hasta hoy, día en que con un enorme placer te hablo de Don Cafre, un emprendimiento, una suerte de carnicería digital comandada por uno de esos locos lindos que logran que muchos pensemos que con Internet podemos cambiar algunas de las cosas que pasan en la sociedad y no nos gustan.

Podés seguir a Don Cafre en Twitter vía @DonCafre o en Facebook a través de su página oficial

Coordinamos un encuentro en algún lugar cómodo para charlar y tuve el honor de ser convocado a la morada de Juan Campos, papá de este mostro de 87 años que reparte felicidad en forma de asado semana a semana. Al llegar, con un gran gesto de hospitalidad, Juan abrió la puerta por completo,  convidó con mate y galletas lo que fue una charla corta para mi gusto, pero increíblemente placentera.

Me presentó a Lola y Belén, hija y esposa respectivamente, que fueron partícipes activas de la charla y de quienes me llevé una gran impresión. Dos grandes compañeras de Juan que ponen el hombro a subvertir el comercio tradicional de mostrador, cajas y precios, para transformar estos espacios en lugares donde la gente importa, e importa tanto que muchas veces Don Cafre es más amigo que carnicero virtual, al punto de tener que recordar a sus seguidores que vende carne.

Don Cafre Analógico. El primer "Don Cafre"

Don Cafre HD. 100% actual.

 

Mi primer pregunta fue algo desubicada, debo reconocerlo, pero no podía dejar de recordar que haciendo un programa de radio allá por el 2010, una oyente, que tenía por trabajo el modelaje, etiquetó el perfil del programa con una foto en la que podía vérsela desplegando una bandera con la leyenda “Carnicería Los Cafres”. Grato recuerdo aquel. Por lo que la charla arrancó con ese rumbo. Juan, tipo interesante y amabilísimo. Contestó:

La carnicería era de mis viejos. La quisieron cerrar en una época. A mí me había agarrado la locura de irme a España que le agarró a todo el mundo en esa época. Yo estaba siempre con mi vieja ahí y me dijo “bueno, si vos te vas la carnicería la vendo porque  no voy a poder estar sola”. Mi viejo ya tenía, aparte de la carnicería un frigorífico. Todo fue muy rápido, conocí a Belén (su esposa).

(interviene Belén) Se quedó...

Te quedaste por la carnicería supongo...

50 y 50 (risas). Y bueno, salió lo típico. El pensamiento de, bueno, la conocí a ella y además era irme, para qué, era por un tema mío. Para qué me voy a ir a hacer lo mismo para hacer lo que hacen todos cuando se van, si acá tenía todo armado y lo sabía hacer.

Me quedé y le propuse a mi vieja hacerme cargo de la carnicería. Me quedé con ella y me hice cargo a modo de compra, de todas las deudas de la carnicería, porque de ahí se había sacado para hacer el frigorífico. Me quedé con la carnicería y empecé a renovarla, en todo sentido, para modernizarla. Saqué los carteles escritos con tiza, le puse mucha luz. En todo eso siempre tuve la ayuda de ella (su esposa), y a parte de eso a mi siempre me gustó la idea de ser sponsor, de estar en un equipo de fútbol con una camisetita que diga “Los Cafres”. Antes tuvimos una rotisería y fue la primera que vi que era sponsor de un club de fútbol de salón, apoyábamos a “La Cumbre”, el equipo del barrio infanta. Eso lo hice estando con mi vieja. Y todas esas cositas me llevaban a tratar de que la carnicería sea distinta, que no sea la típica carnicería de barrio.

Mis viejos me miraban con cara de “este está loco”.

Mis viejos me miraban con cara de “este está loco”. Cuando hicimos el cambio de titularidad del negocio, como todo negocio familiar, y como me tocaba a mí elegí como nombre “Los Cafres”, por una cuestión de que me gusta el reggae, y los Cafres fue hasta hace un tiempito atrás uno de mis gustos favoritos.

¿Qué pasó?


Y los últimos dos discos de Los Cafres no me gustan para nada. Y bueno, era cambiarle todo, pasar el nombre, ponerle los colores del reggae.

A todo trataba de ponerle los colores, que no tenían nada que ver con los colores de una carnicería, e ir metiéndome en cositas nuevas de lo que era publicidad. Metí el delivery, que ninguna carnicería lo tenía. Siempre trataba de estar en torneos de fútbol Me ofrecía al principio a entregar un asadito al equipo ganador o un descuento. Hoy por suerte todos esos equipos vienen a buscar a Don Cafre. Hoy día los muchachos si salen campeones prefieren un asado antes que un juego de camisetas (risas). Y más con lo que está la carne hoy.

La computadora llegó al negocio como una cuestión de poner música, todo el día sonaba reggae, salvo algún día que me levantaba rockero y ponía algo más raro para el negocio. Me gusta el punk entonces sonaba el punk en la carnicería, había hardcore a veces. Había mucha gente a la que le gustaba porque era distinto. Iban a comprar carne a un lugar distinto. Y todo eso fue cambiando. Fue cambiando al barrio también. Tenía 24 años.

"No soy carnicero, soy un mostro". @DonCafre

¿Cómo es ser un carnicero de 24 años? Pregunto y en la charla responde su hijo, Don Cafre en persona, de forma tajante:
Yo no soy carnicero.

¿Cómo se define? Contesto temeroso ante tan importante presencia. Pero Don Cafre se ausenta y aparece Juan a responder.

Don Cafre es un mostro. Es un poquito de todo y el mejor en ese poquito de todo. Obviamente de carne nadie sabe más que yo, aunque yo no he desarmado nunca, lo sé hacer, pero no lo he hecho. Don Cafre siempre dice que no vende vaca, vende novillo, y que no es carnicero, es un mostro.

Bueno, llegó la computadora por el tema de la música al negocio. Apareció Facebook y al principio llegaban invitaciones y no les daba bola, ni me llamaba la atención saber qué era, hasta que me enteré de alguien que tenía. Creé el perfil personal y un día hice el del negocio, que se llamaba “Carnicería Los Cafres”, y después lo invertí a Los Cafres Carnicería.

Empecé a subir ofertas, fotos, todo era muy comercial. Hasta que alguien se comunica por Facebook y pide hablar con “Don Cafre, con el carnicero”. Le contesté que estaba hablando con el carnicero, y me pidieron hablar con Hugo, que era el carnicero. Querían hablar con el carnicero que trabajaba en la carnicería. Y ahí empezó a hablar Don Cafre, a través de la carnicería.

Don Cafre tiene una personalidad muy marcada, un humor muy definido, posturas muy claras, y además no tiene empacho en marcarlas, o al menos eso me parece, pero contame: ¿Cómo es Don Cafre?

Don Cafre es machista, como todo carnicero. Es chusma, porque los carniceros son muy chusmas. Trata a todas las personas, de cualquier edad, a todos los trata con cariño, pero hablándoles de “mijito, pichón, joven”. La manera de hablar de Don Cafre es como todo carnicero. A Don Cafre se lo puede contradecir, ni se le puede discutir porque lo que dice él es así. Los carniceros son empleados muy especiales. El carnicero es muy similar al cocinero. El carnicero que va de un negocio a otro nuevo y quiere hacer todo como a él le parece. Tiene siempre la muletilla de decir “porque yo allá lo hacia así”, y empiezan a hacerlo como quiere el nuevo patrón, pero de a poquito va metiendo sus mañitas. Don Cafre es así, es terco, tiene muy buen sentido del humor, a todo siempre trata de responder con un chiste. Un chiste lindo o una ironía pero siempre a modo de chiste y sin ofender. Tiene 87 años.

¿Qué día nació?
El mismo día que yo. El 8 de Diciembre de 27, yo nací el 8 de Diciembre del 77. Yo no veo carniceros de mi edad, siempre son grandes. Han vivido, han trabajado mucho. Se han cortado mucho los dedos. Yo no, por suerte. Lo mio era más la parte de incentivar a la gente a que consuma lo que hemos vendido siempre. Y Don Cafre tiene la típica vestimenta de un carnicero, su delantal su barbijo.


Ya sabemos cómo apareció Don Cafre, pero ¿cómo se dio el paso a las redes sociales?

Don Cafre fue de a poquito quitándole protagonismo a la carnicería. Más allá de que la carnicería existía era “Don Cafre”. Hace unos 3 años, la carnicería empezó a perder ventas, después del aumento grande de la carne, que aumentó mucho en el 2007 con el paro del campo y cayeron mucho las ventas en todo lo que es carnes. La pasamos más o menos mal, porque nos pasamos una semana sin carne, porque no había, estuve dos días con el negocio cerrado. Hace tres años, nos enteramos de que íbamos a ser padres, a eso se le sumó que la carnicería no funcionaba bien, que yo estuve 7 meses sin calle (N. del R: fue porque repavimentaron la calle Jorge A. Calle, lugar donde estaba la carnicería originalmente), la repavimentaron entera. Dejé de ganar plata y perdí mucha pero mucha plata. Me enojé con la carnicería.

Nos enojamos. La familia se enojó con la carnicería y se sumaba un montón de cosas que no quería que me pasaran con Lola (su hija), que a mis viejos le pasaron conmigo. De no poder ir al pediatra, por la carnicería, de no poder ir a un acto de colegio, no poder hacer nada. Yo con mis viejos eso lo sufrí mucho.

Yo amaba jugar al fútbol pero tuve que dejar de jugar porque mis viejos no me podían llevar. Todo eso me hizo enojarme con el negocio y ponerle mucha energía a Don Cafre, al delivery de carne. Publiqué el negocio y a la semana se había vendido, por suerte, aunque no en lo que valía el negocio. Y ya estaba el negocio vendido y estaba contento, pero estaba cagado también. Y me fui un poco con la idea de Don Cafre al frigorífico de mis viejos. Nunca los quise mezclar, el frigorífico se llamaba “Los Cafres” también, porque mi viejo me copió el nombre, pero la gente tenía muy en claro cuál era la carnicería y cuál era el frigorífico. Me fui a trabajar para allá.

Juan Campos, de a poco se había transformado en una suerte de ayudante de Don Cafre, de mánager del monstruo que estaba transformándose de a poco en el “mostro” que conocemos hoy.

Don Cafre tiene épocas en que anda muy bien y otras en que no tanto, pero yo sé que hay gente que está esperando a Don Cafre todos los días y lo veo en las redes sociales. Eso me hace bien y me mantiene contento y con ganas de seguir. Mis viejos, por una cuestión de la vida, venden su frigorífico y Don Cafre tenía que estar más que nunca con todas las pilas. Eso fue todo este año.

Y este año la estamos remando mucho, porque todavía no se termina de generar en la gente la costumbre del consumo de carne por Internet. Y más el hombre con el tema del asado. El hombre cuando va a comprar asado es como la mujer cuando va a comprarse unos zapatos. Elige, elige y mira, le dice al carnicero que lo de vuelta. Como las mujeres cuando compran zapatos, que se lo prueban, se los sacan, se los vuelven a probar. He ganado por suerte la confianza, la costumbre de muchos clientes que me compran la carne. (mira a su esposa e hija y dice): Por suerte me aguantan y yo sé que va a funcionar. Y yo tengo muy en claro que puede ser que Don Cafre termine haciendo otra cosa totalmente distinta a lo que está haciendo.

“No me gusta que me tuteen”, marca de éxito.

(En este momento, quien escribe, se confiesa fan de Don Cafre). Yo lo he visto mucho en tu muro. Alguna vez lo vi postear una versión de “¿Y cómo es él?” adaptada a Don Cafre, y a mí se me ocurrió terminarla, y armé una versión de toda la canción, la posteé desde mi cuenta personal. Y justo en ese momento me dije “Don Cafre me ganó”. Por lo general en Facebook yo soy un troll, porque no me tomo nada en serio allí, pero esa vez me ganó Don Cafre. Realmente lo que genera con su Facebook es muy importante. No sólo tiene Ud. gente esperando, sino gente que cuya empatía ha ganado.

(Belén): Incluso hay gente que se ha hecho amiga a través de Don Cafre.

Juan: conocidos que se hicieron re amigos por comentar posts de Don Cafre. Suponete, entra alguien y lo tutea a Don Cafre, en ese momento saltan todos y le aclaran que a Don Cafre no hay que tutearlo.

(risas)

A Don Cafre no se lo tutea, porque es una persona adulta, que merece un respeto, y además él dice que no le gusta que lo tuteen. Tengo la marca registrada además, “No me gusta que me tuteen”.

¿Registraste esa frase?
Un amigo me dijo una vez “registrá Don Cafre, y registrá la frase por las dudas”, y lo hice. A principio de año me mandaron el último mail con el OK de que está todo registrado. Pero esto no deja de ser un emprendimiento comercial.

Es una carnicería con 4200 “me gusta” en Facebook...

Yo le doy mucho valor. Hay gente que nunca ha puesto un “me gusta” en ningún comentario, pero yo sé que están. Yo con todo este tiempo los nombres casi me los conozco. A veces he conocido gente, a la que he escuchado, y están hablando de Don Cafre, y cuando hablamos, les pregunto su nombre, y me doy cuenta de que nunca ha posteado nada, pero están hablando de Don Cafre.

Cuando nos quedamos sin calle, estábamos desesperados por vender y saqué un cupón en ClickOn y vendimos 70 asados al 50% en un día. Me llamaban los de CilckOn y me pedían que pusiéramos más asado, pero les dije que no, me estaba desangrando. Tuve la suerte de que eso generara mucho ruido, me hicieron notas de radio y diarios por eso. Y ahí me dije “es esto, es Internet, son las redes sociales, y a meterle”. Al día de hoy no dejo de ser consciente de que falta, y de que hay algo que a mí también me falta para terminar de redondear todo esto.

Don Cafre ha sufrido ataques por parte de vegetarianos en dos ocasiones.

¿Alguna vez temiste que te roben en un reparto?
No. Tengo clientes en todos lados y en todos lados aman a Don Cafre. La camioneta duerme afuera, y nunca le ha pasado nada. Pero hay gente que no lo quiere a Don Cafre.

¿Por qué?
Yo creo que es por el tema de que lo que dice Don Cafre debe ser así. Me han denunciado dos veces, me llegaron unas alertas. Fueron dos denuncias de vegetarianos.

(risas)

Sí, reíte. La primera, me llegó un mensaje de un tipo, aparentemente vegetariano. Era muy gracioso, el avatar que tenía puesto era de Hermética, todo rojo, heavy metal. Y me dice “no entiendo cómo podés lucrar con esto, con la muerte de animales, yo te voy a denunciar, esto no se hace, está bien que tengas una carnicería, pero no esto”

(risas)

Y hace dos años fue el último. Fuimos a comer un lechoncito. Yo saqué la típica foto del asado y la subí y puse “qué lindo que está, qué rico que salió”... a los dos días de vuelta. “Que no podés subir esa foto, que yo te sigo siempre, pero esto es lo máximo que tolero”, me llegó un mail diciendo que tuviera cuidado con los contenidos. Y a eso se le suma gente del barrio con la que nunca tuve afinidad, que hablan mal de Don Cafre, pero lo siguen a Don Cafre. Hablan mal porque en una conversación la última respuesta siempre va a ser de él y si fue tuya es porque él quiso.

¿Qué te gusta y qué no en Facebook y en Twitter?

A twitter no lo quería, pero hoy lo  quiero muchísimo. Por que no lo entendía. La gente no es la misma en Twitter. Facebook es más popular, es más del barrio. Funciona mucho la foto en Facebook. Subir un meme y todo eso, está hecho para eso. En Twitter no me daban bola hasta que empecé a cambiar la forma de comunicarme y a interactuar con los twitteros. Por suerte varios me compraron asados, y obviamente les salió rico. Y empezó a recomendar. Y sabemos que lo que hace un twittero grosso lo repiten todos atrás de él. Pero hasta hace un año no  me gustaba.

¿Y cómo definirías la interacción que tenés con la gente en cada red social? ¿Hay gente que los siguen en las dos redes?

Sí, hay gente que lo siguen en los dos. Y posteo algo y me contestan en los dos. Eso es fabuloso para mí, poner cualquier cosa y al mismo tiempo que se tomen el trabajo de responder por los dos lados. Como que quieren demostrar que siguen a Don Cafre por los dos lados, que las respuestas a lo que dijo Don Cafre están en todas partes. ¿Me dijiste cómo definiría a la gente?

Y la gente en Facebook yo creo que es más del barrio, más sencilla. Twitter es más irónico, en los comentarios, en la forma de comunicarse, más fuerte, más agresivo, tiene más sarcasmo. La mayoría de la gente en Twitter me tutea. Y el que no me tutea por Twitter es porque me conoce de Facebook y sabe cómo es la movida, más allá de que yo lo pongo como hashtag para que vean que es importante. La diferencia es esa. Twitter es como más elitista y Facebook es el barrio. Yo he visto en Facebook comentarios que sé que ha puesto gente que lo pone porque lo siente. No sé, “me peleé con mi novia” o con mi hermano” en Twitter eso no se pone. Yo sé que lo hacen porque se sienten así. En twitter hablo de política pero en Facebook no. En Facebook hablé un tiempo al principio de política y religión y se armaban unos quilombos bárbaros. Hoy si hago algo político en Facebook lo hago siempre a modo de pregunta, largo el huesito y que la gente haga el ruido.

Don Cafre, foro y compromiso social

Yo soy de los que creen que las carnicerías y paradas de colectivo son una suerte de foro de lo que pasa en la sociedad. Y la verdad me gustó mucho ver que eso pasa con Don Cafre, más allá de que se trate de un emprendimiento comercial, se da que en esta carnicería digital, también hay debate, hay foro, que también tiene objetivos éticos, humanos sociales.

Sí, yo también. Algo que ha tenido mucha repercusión en la sociedad, yo siempre lo tiro. Porque, más allá de que puedo quedar de un lado o de otro, me gusta decir qué es lo que pienso.

¿Qué fue te ha pasado con Don Cafre y que te guste mucho?
Lo que más me gusta es que gente por su lado está hablando de asado y cita a Don Cafre como referente del asado. Hacen un asado, le sacan una foto, y se la mandan a Don Cafre. Para que Don Cafre certifique el asado. Y después el calco en los autos. Es increíble la cantidad de autos que hay en los calcos. Yo en una época lo comparé con el de la familia que se puso de moda. Me piden el calco para pegárselo, por lo general en el auto, pero me mandan la foto. Para que yo vea que estoy ahí. Esas cosas cosas que me han parecido las más locas en este grupito de cosas raras. Que un carnicero virtual genere tantas cosas. Creo que lo que ha llevado a todo eso es básicamente haber cambiado el tema del número, de la parte de “comprame, comprame, comprame” a largarle el humor, de felicidad, de alegría, de tratar de alegrar el día de la gente con lo que sea.

Me han robado muchas imágenes, cosas que he hecho yo, que me da un poco de bronca, pero al mismo tiempo digo que si me las roban es porque están buenas.

Con palabras o con una imagen. Tiembla y pongo al Cafre corriendo y pongo “este soy yo”, o poner fotos de famosos hablando de Don Cafre. Me han robado muchas imágenes, cosas que he hecho yo, que me da un poco de bronca, pero al mismo tiempo digo que si me las roban es porque están buenas.

Me da bronca cuando me las roban y no citan la fuente, eso no está bueno. Porque todo lo que yo subo, que me lo han pasado, digo de quién es. Yo te lo muestro, pero no es mío, sino de otra persona. Esas  cositas son las que más me alegran, o me dan ganas de seguir. Poner cualquier boludez y que aparezcan 15 “jaja”, eso para mí es lo más. Pongo de vez en cuando “recuerden que vendo asado”, “no se olviden de que vendo asado”, y se cagan de la risa, y tal vez los 10 que se cagaron de la risa nunca me compraron ni nunca me van a comprar. Pero a mí no me importa. Yo siempre valoré eso, el haberle sacado una sonrisa a la gente.

Don Cafre me ha dado el poder de poder hacer cosas a beneficio, con cositas que yo hago, una manera de devolver

Otra cosa totalmente a parte, Don Cafre me ha dado el poder de poder hacer cosas a beneficio, con cositas que yo hago, una manera de devolver. Hace dos años que estoy juntando tapitas, que en principio era para llevarlas al Noti. Hoy no, porque me enteré que a veces las tapitas se pierden o no llega la plata. Entonces decidí vender las tapitas yo, comprar lo que haga falta y llevar las cosas que necesitan.

Con el tema del calco, la gente quería calcos, yo regalaba, regalaba, regalaba. Hoy lo vendo. Pero con lo que vendo de calcos, lo guardo, y compramos alimentos o cosas para el lugar que vos quieras. Entonces durante un mes o mes y medio, junto la plata, y cuando tenemos la plata compramos digo “bueno, hay tanta plata, dónde quieren que lo donemos”, la gente sugiere el nombre y los llevamos al lugar, siempre son hogares y comedores. Lo que más éxito tuvo fue juntar juguetes para el día del niño. Llevamos a San Expedito, a un par de colegios de Las Heras, siempre lugares que elige la gente. Esas son cositas que me demuestran el poder que tiene Don Cafre, como carnicero, como humorista que dicen algunos, o como me dijeron una vez, como generador de conciencia. Está bueno saber aprovechar ese poder para algo bueno, y no para una boludez.

Hasta aquí la entrevista con este prócer del asado. Mañana, en una segunda entrega, te vamos a convidar con un Ping Pong de preguntas y respuestas a Don Cafre en persona.

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¡Happy Hacking!