Violencia obstétrica: las huellas emocionales que puede dejar en los bebés
En la Semana del Parto Respetado, especialistas advierten sobre el impacto emocional del nacimiento en madres y recién nacidos.
En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, vuelve a ponerse sobre la mesa una conversación incómoda, pero necesaria: ¿qué efectos puede tener la violencia obstétrica no solo en las madres, sino también en los bebés?
Durante muchos años, el parto fue pensado exclusivamente desde una lógica médica y biológica. El foco estuvo puesto en garantizar la supervivencia física. Sin embargo, cada vez más investigaciones provenientes de la psicología perinatal, las neurociencias y la teoría del apego comienzan a preguntarse también por la experiencia emocional del nacimiento. Lejos de tratarse únicamente de “un momento”, el nacimiento constituye una transición profunda para el bebé: pasa de un entorno uterino protegido a un mundo lleno de estímulos, luces, sonidos, temperaturas y contacto humano. Y la manera en que ese pasaje ocurre puede dejar huellas.
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¿Qué entendemos por violencia obstétrica?
La violencia obstétrica incluye prácticas deshumanizadas, intervenciones innecesarias, pérdida de autonomía de la mujer durante el parto, comentarios humillantes, medicalización excesiva o separación injustificada entre madre y bebé. Muchas de estas situaciones fueron históricamente naturalizadas dentro de los sistemas de salud. Frases como “no grites”, “vos no decidís”, “si no colaborás le va a pasar algo a tu bebé” o procedimientos realizados sin consentimiento todavía forman parte del relato de muchas mujeres. Pero cuando una madre atraviesa miedo extremo, sensación de indefensión o estrés intenso durante el nacimiento, el bebé también está expuesto a ese estado fisiológico y emocional.
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El cuerpo del bebé también registra
Aunque durante años se creyó que los recién nacidos “no recuerdan”, hoy se sabe que el cuerpo sí registra experiencias tempranas a través del sistema nervioso. El estrés intenso en el nacimiento puede activar mecanismos biológicos relacionados con el cortisol y otros sistemas de respuesta al peligro. Especialistas en salud mental perinatal explican que el bebé no procesa cognitivamente lo sucedido, pero sí puede experimentar estados de hiperactivación, desconexión o alarma corporal. Esto no significa que un parto difícil determine el futuro emocional de un niño. La evidencia científica es contundente: el desarrollo humano no depende de un único evento, sino de las experiencias posteriores de cuidado, vínculo y reparación. Sin embargo, minimizar lo vivido tampoco ayuda y a menudo, nos encontramos con bebés con claros síntomas de estrés post traumático y la mirada médica todavía, no está puesta en la huella emocional del nacimiento.
¿Cómo pueden manifestarse los síntomas de un sistema nervioso desregulado en un bebé?
- Llanto muy frecuente.
- Problemas para alimentarse.
- Problemas digestivos.
- Incomodidad.
- Excesivos despertares.
- Estado constante de alerta.
Cesáreas, separaciones y procedimientos invasivos
El debate no apunta a demonizar las cesáreas ni las intervenciones médicas necesarias. En muchos casos salvan vidas y son fundamentales. La discusión aparece cuando las prácticas se vuelven rutinarias, innecesarias o realizadas sin perspectiva de derechos y cuando, ignoramos, que esto puede suponer una herida emocional para el bebé que acaba de nacer. La Organización Mundial de la Salud sostiene que las cesáreas deberían realizarse por indicación médica y no por conveniencia institucional o cultural. También recomienda favorecer el contacto piel con piel inmediato y evitar separaciones innecesarias entre el recién nacido y su madre.
Para muchos especialistas, uno de los aspectos más sensibles no es solo el procedimiento en sí, sino cómo se acompaña emocionalmente a la díada madre-bebé durante ese proceso. En mi último libro “El nudo invisible” (Editorial Planeta, 2025) dedico varios capítulos a entender la implicancia emocional del nacimiento en todos los seres humanos y me dedico con esmero a explicar cómo es que quedan almacenadas estas memorias, aún en un momento tan temprano de la vida.
La importancia de un nacimiento respetado
Hablar de parto respetado no implica idealizar un tipo de parto “perfecto”. Implica reconocer derechos básicos:
- Recibir información clara,
- Participar en las decisiones,
- Ser tratada con dignidad,
- Evitar intervenciones innecesarias,
- Garantizar el vínculo temprano con el bebé.
El nacimiento es también un hecho emocional y vincular
Cada vez más profesionales sostienen que cuidar la salud mental perinatal no es un lujo ni una moda: es una forma de prevención en salud pública. Porque la forma en que llegamos al mundo no explica completamente quiénes seremos, pero sí puede influir en cómo nuestro cuerpo aprende, desde el inicio, a sentirse seguro, o amenazado, en relación con otros y con el entorno. Y quizás ahí radique una de las preguntas más importantes de esta semana: no solo cómo nacen los bebés, sino que recursos tenemos a disposición las madres y cuánta información disponible existe en ámbito perinatal para acompañar las huellas emocionales en madres y bebés, después de haber vivido un nacimiento traumático.
* Brenda Tróccoli. Coach ontologica. Especialista en crianza y familias. Autora “El nudo invisible” (Ed. Planeta 2025) Puericultora.




