Vapeadores: el Gobierno los habilita y un cardiólogo advierte que "no son seguros" y pueden dañar el corazón
A pesar de la habilitación de los vapeadores por parte del Gobierno, un cardiólogo alerta que "no son seguros" y sus efectos en el corazón son preocupantes.
Los vapeadores ahora están habilitados en el país.
DPAEl Gobierno dejó de prohibirlos y ahora los regula. Pero un especialista cuestiona la medida y alerta por sus efectos en el sistema cardiovascular y el impacto en adolescentes. Los vapeadores ya no están prohibidos en Argentina. El Gobierno decidió regularlos en lugar de combatirlos. Pero la pregunta que empieza a incomodar es otra: ¿eso significa que son menos peligrosos?
Para el doctor Mario Boskis, cardiólogo, especialista en gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) MN 74.002, la respuesta es clara. Y va en contra de cualquier lectura tranquilizadora de la medida. “Debemos ser muy cautos en cómo analizamos este cambio, porque una visión simplista sería pensar que entonces no son perjudiciales para la salud, ya que ahora estos productos podrán ser adquiridos ‘legalmente’. La realidad es que el fundamento oficial, a mi entender, es pragmático y no sanitario. Como prohibir no frenó el consumo, entonces regulemoslo para que ‘el daño sea menor’, y eso es lo que habría que comunicar sin medias tintas ni lugar a confusión”, afirmó.
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Alarma en jóvenes: el dato que preocupa
Antes de entrar en la discusión técnica, hay un dato que enciende alertas: el consumo en adolescentes. “El acceso a estos dispositivos es muy fácil para un adolescente. Las estadísticas indican que el consumo en estudiantes de nivel secundario alcanza al 35%”, señaló. Y fue más allá: “Creo que muy probablemente el consumo sea mayor, teniendo en cuenta que los jóvenes tienen en general una percepción de ‘bajo riesgo’ frente a este hábito y una vulnerabilidad psicológica mayor que la de un adulto”.
Vapeo vs. cigarrillo: una discusión que sigue abierta
Uno de los argumentos más difundidos im, ulsado por la industria, es que el vapeo sería una alternativa menos dañina que el cigarrillo tradicional. Pero Boskis cuestiona ese enfoque. “Es el argumento de la industria tabacalera, que llaman a los vapeadores ‘producto de riesgo reducido’. Si analizamos el tema más a fondo, por un lado tenemos al cigarrillo convencional, que cuando se combustiona a cerca de 800 grados genera más de 7.000 compuestos químicos, muchos de ellos carcinógenos como el benzopireno, el aldehído o el alquitrán”, explicó.
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“Por otra parte, el vapeador está compuesto por una batería y una cámara donde se calienta un líquido que se vaporiza para poder ser inhalado. La polémica está en que este líquido no combustiona, pero se aerosoliza por las altas temperaturas, vehiculizado muchas veces compuestos como el acetaldehído o la acroleína, también posibles carcinogénicos, y hasta metales como el plomo o el cadmio y material particulado, como se ve en la contaminación ambiental por polución, las cuales, debido a su pequeño diámetro, pueden entrar por el pulmón a la circulación general y producir lesiones arteriales”.
La sustancia que acelera el corazón y daña las arterias
En el centro del problema aparece la nicotina. “Se sabe que es un estimulante potente del sistema cardiovascular”, advirtió. “Los efectos agudos van desde una taquicardia hasta la posibilidad de generar arritmias o hipertensión transitoria. Su consumo crónico se ha asociado a lesiones del endotelio, generando inflamación y favoreciendo la aparición de placas de ateroma en las arterias”. Además, agregó que “se la ha implicado con mayor riesgo de producción de coágulos sanguíneos (trombosis)”.
Clave médica: no existe una dosis segura de nicotina.
Riesgo coronario: el punto en común entre vapear y fumar Más allá de las diferencias, el especialista remarcó un punto central. “Hay que tener en cuenta que tanto el tabaco como el vapeo hoy son considerados factores de riesgo coronario y, si bien podemos decir que ‘vapear’ es menos tóxico que ‘fumar tabaco’, los mecanismos fisiopatológicos de ambos hábitos desaconsejan su uso recreacional”. “Sin duda, en pacientes con cardiopatía establecida tenemos que contraindicar ambos con la misma firmeza”, enfatizó.
¿Regular ordena o facilita el consumo?
Sobre la medida del Gobierno, Boskis reconoció algunos puntos, pero mantuvo su mirada crítica. “Creo que el espíritu de la resolución está orientado a proteger la salud pública, especialmente por la posibilidad de controlar la calidad de los ingredientes, prohibiendo los productos saborizantes que favorecen el inicio del consumo y limitando las dosis de nicotina”. Sin embargo, advirtió: “Todo esto debe ser acompañado de una importante campaña de concientización acerca de los riesgos inherentes a estos productos”. “En cuanto a que faciliten el acceso, veremos con qué énfasis se controla este mercado y si las estadísticas futuras nos muestran una caída en el consumo, especialmente en la población más vulnerable”.
“Que no nos vendan humo”
Mientras el Gobierno apuesta a la regulación, desde la cardiología la advertencia es clara.
“Todavía no existe evidencia concluyente respecto a si vapear es menos dañino que fumar el cigarrillo convencional. Mientras tanto, adhiero a la Federación Mundial del Corazón, quien dice que el cigarrillo electrónico presenta hoy en día un riesgo ‘considerable’ para la salud cardiovascular”. Y cerró con una frase que resume su postura frente a la medida: “Que no nos vendan humo”.

