Valeria Abusamra: "La cantidad de horas en pantalla correlaciona con el nivel de ansiedad y depresión de los chicos"
Valeria Abusamra, analizó en Entrevistas MDZ, el impacto de las pantallas, la memoria y la inteligencia artificial en la comprensión lectora.
La lectura no empieza ni termina en la capacidad de reconocer letras o pronunciar palabras. Para Valeria Abusamra, comprender un texto implica construir sentido de manera activa, conectar información, sostener la atención, usar la memoria y aplicar estrategias que deben enseñarse de forma explícita.
En el living de Entrevistas MDZ, Abusamra analiza por qué muchos estudiantes tienen dificultades para interpretar textos, qué rol cumplen los hábitos lectores y cómo impacta el uso intensivo de celulares en la atención y el aprendizaje. Además, plantea una mirada crítica sobre la inteligencia artificial: una herramienta útil, pero que exige verificar fuentes, formular buenas preguntas y no delegar el pensamiento propio.
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-Bienvenida, Valeria. Valeria es mamá, flamante abuela de Teo. Es doctora en letras, especializada en psicolingüística, investigadora de Conicet y directora de la carrera de Ciencias del Comportamiento del ITBA. Es un gusto que estés acá para conversar acerca de la lectura, la comprensión lectora, la interpretación de textos. ¿Es lo mismo o estamos hablando de cuestiones diferentes?
-Muchas gracias. Un placer estar acá con ustedes. Es muy buena pregunta. Cuando uno habla de lectura, piensa en un continuum que comienza en la parte más básica de la lectura, que es en el tratar de reproducir esas letras, esos grafemas, transformarlos en sonido para después llegar a ese fin último de la lectura que es construir activamente significado. Entonces, cuando vos hablás de lectura, si bien puede llevar a confusiones porque hay muchos procesos diferentes implicados, la lectura abarca todo esto; del aprender a transformar letras en sonidos, a construir significado, interpretar el sentido a interpretar, a mí me gusta la idea de "construir o asignarle sentido", porque el lector tiene un rol sumamente activo en todo lo que tiene que ver con la comprensión lectora, con la producción de un texto. La lectura es eso, ese continuum que va desde lo más básico hasta lo más complejo de todo, que es la comprensión de textos.
-Y los docentes, ¿debemos enseñar a comprender el texto una vez que enseñamos a leer?
-Intento hacer como cierta justicia, más que nada por los niños y por los jóvenes. Uno escucha esto de que "no comprenden lo que leen" y en esta pregunta que vos me hiciste, está la clave porque para comprender lo que leés te tienen que enseñar explícitamente y lo tenés que ejercitar sistemáticamente. Entonces, en esta afirmación tan recurrente está envuelta la otra pregunta que es, ¿qué estamos haciendo los adultos para que nuestros estudiantes comprendan lo que leen? Porque como vos decís, tiene que ser enseñado explícitamente y, si bien, hay bastante consenso con respecto a qué deberíamos hacer para enseñarle a leer o escribir a un chico (más allá de la perspectiva o el método que elijas); no está tan consensuado qué hacer cuando tenés que enseñar a comprender un texto. La psicolingüística estudia procesos mentales, es decir, procesos invisibles implicados en el uso del lenguaje. ¿Qué pasa cuando un niñito o una niñita adquiere el lenguaje? ¿Qué pasa cuando comprende eso? Son tantos los mecanismos y los procesos implicados que no siempre se hace tan fácil saber por dónde empiezo, por dónde voy. Pero sí es una realidad que si vos enseñás y no hay una dificultad de base, la habilidad mejora, sin lugar a dudas.
-Y como parte de estos procesos, ¿juega un rol importante la memoria en un momento en el que "gracias" y "por culpa de" la tecnología, a la memoria la estamos ejercitando poco?
-Bueno, sí, en esta combinación o este conjunto de procesos, tenés como función mental esencial la memoria. También la atención. Se cambiaron los parámetros atencionales. Te diría que tenemos como muy poca capacidad de prestar atención sostenidamente. Es decir, todo es muy lábil, muy cambiante. Entonces: la memoria, la atención. Otro constructo teórico que viene de la psicología cognitiva y que se conoce como funciones ejecutivas, una suerte de director de orquesta. Esto supone la inhibición de lo irrelevante, porque vos para comprender un texto, tenés que activar lo que es relevante y conectar piezas de información, pero también tenés que suprimir lo que no es relevante, lo que no es importante, la flexibilidad que es la capacidad de decidir qué estrategia voy a usar en función de un objetivo y la memoria de trabajo, que es parte de las funciones ejecutivas. Todo esto, obviamente que impacta en la comprensión de textos. Pero a todo esto, además, le tenés que sumar todos los niveles lingüísticos básicos: fonología, morfología, léxico, sintaxis, semántica. Todo esto repercute en el nivel textual. Entonces, son tantos los procesos y las funciones que entran en juego (más lo cultural, más el hábito lector, más la tecnología) que comprender un texto parece ser, teóricamente imposible. No lo es, por supuesto, pero todo eso influye y es importante saberlo para decidir por dónde empezar. Las tecnologías cambiaron radicalmente la forma en que abordamos o nos acercamos a la información. Todo es mucho más rápido, se generan muchos distractores; todo depende de dónde leas, pero perdimos un poco esa lentitud que se necesita para poder comprender en profundidad. Y esto está dado, entre otras cosas, por lo que lo que suponen las redes, las pantallas, yo no estoy en contra, de hecho las uso mucho y me gusta usar también como recurso la inteligencia artificial, pero cambiaron las formas en que nos acercamos a la información. Lo atencional cambió y ya no guardas en la memoria de la misma manera. O sea, dudás de lo que guardaste en la memoria; es decir que la memoria es "editable"; te puedo hacer creer que viviste situaciones, o que ciertas noticias tienen valor de verdad (cuando las fuentes no son confiables).Hoy, comprender un texto es un verdadero desafío, porque por un lado tenés que volver a esa lentitud que se requiere para comprender en profundidad, en especial los textos que son disciplinares. Pero además tenés que tratar de neutralizar todos los distractores que tenés alrededor y tenés que ver si la fuente de la que estás leyendo es confiable. Es decir, son muchas las cosas que tenés que evaluar para informarte, para comprender y para poder aprobar y atravesar toda la escolaridad.
Estar más horas en pantallas son los que peor comprenden
-¿El tema de los distractores se relaciona al concepto que explicabas de "mente errante"?
-Exacto. Es un concepto que fue introducido por distintos teóricos de la literatura que dicen que cuando leés en un smartphone, en un celular se genera este fenómeno de la "mente errante" porque mientras estás leyendo entran en juego muchísimos estímulos que compiten. Es imposible leer con atención dividida. Si yo te digo a vos que entiendas lo que leés mientras escuchás una canción en español (o en inglés, si lo entendés muy bien); no podés concentrarte. Algo te está "haciendo ruido", mientras estás leyendo; se activa una alarma, se enciende una luz, alguien te habla y eso lo que hace es dificultar la construcción activa de significado, porque entran en paralelo múltiples estímulos. Eso hace que sea mucho más difícil que vos codifiques, guardes la información para poder recuperarla después.
-Si tuvieras que señalar o sugerir una edad en la que los chicos que están iniciando su hábito de lectura puedan acercarse a las pantallas, a la tecnología, ¿cuál sería? ¿Hasta cuándo habría que esperar, mínimamente?
-Es dificilísimo. Depende para qué. Lo que sí te puedo decir, es que empezar con la lectura, con entrar en contacto con la información escrita; yo te diría desde muy chiquitos, desde que son bebés, desde que les hablás. Es importante dirigirles la palabra, ayudar a que estén insertos en un mundo lingüístico como es el nuestro, el social. Ahora, en relación con las pantallas, creo que, así como podés usarlas como un recurso muy rico, puede ser muy problemático la escuela. De hecho, fijate que ya se está empezando a prohibir en la escuela secundaria también. La pantalla puede ser muy útil para muchas cosas pero, cuando tenés que aprender, incorporar nociones de física o de economía, lingüística o de matemática; los recursos atencionales hay que tratar de dejarlos totalmente disponibles. En el contexto escolar, yo no dejaría usar el celular, definitivamente. De hecho, estamos haciendo una investigación con parte del equipo del ITBA. Evaluamos 45.000 chicos que entraban al programa UBA XXI y encontramos que los hábitos lectores impactaban de manera determinante; el qué más leía, comprendía mejor. Así de fácil. Demostrado empíricamente. Pero, por otro lado, los que estaban más horas en pantalla, eran los que peor comprendían. Entonces, había una una relación inversa entre tiempo en pantalla y comprensión lectora y una relación directa entre la cantidad de libros que leían por año y el nivel de la comprensión lectora. Y, ahora, con el con el ITBA estamos viendo que la cantidad de horas en pantalla correlaciona también con el nivel de ansiedad y depresión de los chicos. Yo creo que hay mucho por decir, mucho por tener en cuenta, mucho por analizar y que hay que tomar decisiones que a veces no son las que uno quisiera, pero que, en verdad son necesarias, para poder recuperar estos espacios.
-Clarísimo, Valeria, a modo de cierre de la conversación de hoy, ahondando en la disponibilidad de la tecnología, y ya para estudiantes universitarios ¿qué posibilidades, qué ventajas o desventajas hay con la inteligencia artificial?
-Yo te decía, antes, que a mí me gusta mucho usar la inteligencia artificial. Es importante usarla críticamente, usarla con conciencia, por ejemplo tenés que verificar muy bien las citas. Han hecho citas de mí misma, de algo que nunca dije. Además hay que tener cuidado porque suele ser muy concesiva, le encanta darte la razón, con lo cual hay que ser muy crítica. Y también hay que saber preguntar, dar consignas más o menos creativas. Yo creo que puede ayudar mucho, que aporta muchísimo, por ejemplo en las traducciones o para resumir varios artículos o varios capítulos. Es decir que, tomando todos los recaudos, nos puede llevar a buen puerto.